El deseo de un abdomen plano es una meta común, especialmente con la llegada del verano. Tradicionalmente, se ha creído que una dieta balanceada, ejercicio regular y el consumo de tres litros de agua al día son clave para lograrlo. Sin embargo, las redes sociales han popularizado bebidas naturales e infusiones que prometen una pérdida de peso efectiva. Pero, ¿qué tan cierto es esto?
El Agua y la Pérdida de Grasa Abdominal
Si sientes motivación para ponerte en forma y mejorar tu salud, existe un ejercicio simple con el que puedes comenzar a moverte, bajar de peso y mantenerte en forma. No necesitarás más herramientas que tus propias piernas y un poco de tiempo al día. Se trata de caminar.
Según un estudio publicado en Journal of Exercise Nutrition & Biochemistry, dar una buena cantidad de pasos cada día tiene múltiples beneficios, entre ellos, la reducción de grasa en el abdomen, que es considerada la más peligrosa entre todas. Y es que tener demasiada grasa en la zona visceral está relacionada con enfermedades como la diabetes tipo 2 y los trastornos cardiovasculares, como los infartos.
Según la prestigiosa Mayo Clinic de Estados Unidos, caminar es un ejercicio sencillo, accesible y económico que permite quemar calorías, mejorar la composición corporal e incluso beneficiar a la salud mental. Sin embargo, si lo que quieres es potenciar la quema de grasa abdominal -aunque, en realidad, no es posible quemar grasa solo en una parte del cuerpo específica, sino que se hace en su conjunto-, debes programar así tus caminatas:
- Alterna la velocidad: Comienza con un ritmo moderado por dos minutos, luego aumenta la velocidad por otros dos o tres minutos, y repite.
- Camina con inclinación: Activa más músculos y quema más calorías caminando cuesta arriba.
- Añade otros ejercicios: Complementa las caminatas con flexiones, sentadillas o pesas ligeras.
- Usa peso al caminar: Utiliza chalecos con peso o pesas ligeras para aumentar la intensidad.
- Prefiere entornos naturales: El senderismo en terrenos irregulares mejora la resistencia y quema más grasa.
- Aliméntate de forma equilibrada: Consume carbohidratos saludables antes y proteínas después de ejercitarte.
Entre los beneficios de caminar a diario están la pérdida de grasa y baja de peso, en especial la que rodea el hígado y el corazón. Esto está estrechamente vinculado con la reducción de enfermedades metabólicas. Por otra parte, las caminatas reiteradas reducen la presión arterial, controlan el colesterol y fortalecen el sistema cardiovascular. También reducen el azúcar en la sangre, ya que ayuda a estabilizar la glucosa.
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Para ver los beneficios en tu cuerpo, debes ser constante y caminar al menos cinco días a la semana. Los expertos aconsejan cambiar las rutas cada cierto tiempo para no perder el hábito por el aburrimiento. También es importante hidratarse: deberás tomar agua antes, durante y después de tus caminatas. Y, para no dejar el hábito a medias, también será importante establecer metas realistas.
El Agua con Gas: ¿Un Aliado Inesperado?
Refrescante y burbujeante, el agua con gas o carbonatada podría esconder un secreto que va más allá de su sabor. Según un reciente estudio publicado en BMJ Nutrition, Prevention & Health, esta bebida podría contribuir al control del peso gracias a su efecto en procesos metabólicos clave.
El estudio, liderado por el Dr. Akira Takahashi del Hospital Neuroquirúrgico Tesseikai en Shijonawate, Japón, exploró cómo el dióxido de carbono (CO2) en el agua carbonatada interactúa con los glóbulos rojos en el cuerpo. “Cuando se consume agua carbonatada, el CO2 se absorbe en los vasos sanguíneos del estómago”, explicó Takahashi a CNN. Este gas se convierte rápidamente en bicarbonato en los glóbulos rojos, un proceso que incrementa la alcalinidad y activa enzimas clave que aceleran el consumo de glucosa.
Durante la investigación, Takahashi comparó los efectos del CO2 en el agua con los observados durante la hemodiálisis, un procedimiento médico que filtra la sangre para eliminar desechos y, al mismo tiempo, introduce CO2 al torrente sanguíneo. Aunque los resultados mostraron que los niveles de glucosa en sangre disminuyen ligeramente durante este proceso, Takahashi advirtió en su estudio que el impacto del agua carbonatada en el metabolismo es mínimo: “La cantidad es tan pequeña que es difícil esperar efectos de pérdida de peso únicamente del CO2 presente en el agua carbonatada”.
Más allá de su efecto metabólico, el agua carbonatada también puede influir en la sensación de saciedad, lo que podría ayudar a algunas personas a controlar mejor su ingesta calórica. Lori Welstead, dietista registrada de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chicago, comentó a CNN que llenar el estómago con agua con gas puede ser especialmente útil para quienes sufren dolores de hambre constantes.
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Sin embargo, Welstead también advirtió sobre los peligros de exagerar: “Tomar más de una o dos aguas con gas al día podría agravar los gases y el dolor abdominal causados por la carbonatación”. Además, recomendó evitar las aguas carbonatadas con azúcares añadidos o edulcorantes artificiales, que pueden tener efectos negativos a nivel metabólico.
Keith Frayn, profesor emérito de metabolismo humano en la Universidad de Oxford, subrayó a CNN que “los glóbulos rojos no pueden ‘quemar’ completamente la glucosa, y ésta será reciclada por el hígado”. En su opinión, si las bebidas gaseosas realmente ayudan a perder peso, es probable que esto se deba más a su impacto en la sensación de saciedad que a cambios metabólicos significativos.
El profesor Sumantra Ray, director ejecutivo del Instituto Global de Alimentos, Nutrición y Salud NNEdPro, destacó a SciTechDaily que si bien el estudio aporta datos interesantes, “no proporciona evidencia suficiente para hacer recomendaciones sobre el uso preventivo o terapéutico del agua carbonatada”. También subrayó la necesidad de más investigaciones, especialmente estudios de intervención humana bien diseñados.
El consenso general entre los expertos es que el agua carbonatada podría tener algunos beneficios modestos, pero no debe ser vista como una solución única para la pérdida de peso. Como enfatizó Takahashi, “una dieta equilibrada y la actividad física regular siguen siendo componentes cruciales para un control sostenible del peso”.
Welstead coincidió con este enfoque holístico y agregó que, aunque el agua con gas puede ser útil para algunos, no es adecuada para todos. Por ejemplo, las personas con trastornos gastrointestinales como el síndrome del intestino irritable o la enfermedad por reflujo gastroesofágico podrían experimentar molestias al consumir bebidas carbonatadas.
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El agua carbonatada puede ser un aliado en el camino hacia una vida saludable, siempre y cuando se consuma con moderación y se combine con otros hábitos fundamentales como una alimentación equilibrada y actividad física. Aunque sus beneficios directos sobre la pérdida de peso son limitados, podría ofrecer un pequeño impulso adicional, especialmente para quienes luchan con el control del apetito.
Tés e Infusiones: ¿Qué tan Efectivos Son?
Entre los miles de temas que aparecen en las redes sociales, varios influencers y generadores de contenido han sumado likes con videos en los que promocionan bebidas naturales y diversas infusiones que según indican, permitirán una pérdida de peso efectiva. Ahí aparecen tés como el oolong, el té negro, el té verde y la yerba mate. Ante esto surge una pregunta que es obvia pero necesaria ¿el consumir esos productos ayuda a que las personas disminuyan sus kilos?
Tito Pizarro, médico cirujano, magíster en Ciencias Médicas con mención en Nutrición y académico de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Santiago, indica: “si se busca una respuesta sobre un sí o un no, yo digo que sí, que puede ayudar. Ahora, hay que tener ojo con las magnitudes. Estos productos colaboran, pero no son determinantes”
Un artículo aparecido en el medio español “The Objetive” destacó la investigación de un grupo de investigadores de la Universidad de Tsukuba (en Japón) en la que se asegura que el consumo de un té denominado oolong aumenta la descomposición de la grasa en humanos y que, incluso, sus efectos se seguirían produciendo mientras las personas están durmiendo.
De acuerdo a lo indicado por la casa de estudios asiática, “el oolong contiene cafeína, lo que afecta al metabolismo energético al acelerar nuestro ritmo cardíaco. Sin embargo, los estudios sugieren que el consumo de té también puede ayudar a la descomposición de grasas, independientemente de los efectos de la cafeína”.
Ante la pregunta, el académico de Facimed Usach sostiene que “no existen evidencias para señalar que un té es mejor que otro” y va más allá, al aseverar la existencia de varias de las publicaciones científicas que en esta materia “tienen sesgos y errores”.
En conversación con Diario Usach sobre este mismo tema, el nutriólogo de la Clínica Indisa, Christian Andrade descarta de entrada que cualquier infusión del tipo té no funcionan como quemadores de grasa. “Eso no existe”, asevera.
Andrade indica que “la infusión roja sirve para mejorar el metabolismo de los colesteroles y, por tanto, de los triglicéridos. La valeriana sirva para disminuir la ansiedad, pero ninguna de esas sirve para bajar de peso. Sirven para inhibir ciertas sustancias, generar otras y producir antioxidantes. Son beneficios parciales y que no duran en el tiempo”.
¿Qué Pasa con los Quemadores de Grasa?
El doctor Rodrigo Troncoso, subdirector del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA) de la U., explica que “los quemadores de grasa son suplementos dietarios que pueden contener productos naturales o artificiales. Sobre estos productos se dice que ayudan a personas con obesidad a perder kilos y tener una forma más escultural. Existen diferentes productos que han sido propuestos como 'quemadores de grasa', dentro de los que se incluyen la cafeína, extracto de té verde, carnitina, entre otros”.
Karin Papapietro, médico, nutrióloga integrante de Grupo Transdisciplinario para la investigación, docencia y extensión en Obesidad de Poblaciones (GTOP), dice que desde un punto de vista médico “los quemadores de grasa no existen, no existe un medicamento que queme grasa. El tejido adiposo debe ser metabolizado para que disminuya su espesor y su cantidad, y eso lo hace el cuerpo a través de un montón de reacciones bioquímicas.
El doctor Troncoso apunta a que se habla de diversos beneficios para la pérdida de peso, que incluyen la disminución del apetito, con lo cual se consumen menos calorías, que incrementa el metabolismo quemando más calorías y que pueden reducir la grasa que se absorbe. Sin embargo, advierte que “preocupante es el hecho que estos productos no son regulados en Estados Unidos por la FDA (U.S Food and Drug Administration) o, en el caso de Chile, por el Instituto de Salud Pública (ISP), agencias que se encargan de verificar la efectividad de los medicamentos.
La doctora Papaprieto, en tanto, observa que las personas creen que tomando estos productos “el tejido adiposo, o sea, la grasita que tienen en los rollitos, en las caderas o en el abdomen se va a deshacer, pero eso es un error, eso no existe. Por lo tanto, no hay razón para tomar estos productos en las personas que quieren disminuir su peso, eso es un engaño”. Finalmente, advierte que “en los niños es muy peligroso dar un producto que pueda aumentar la presión arterial, que le pueda aumentar los latidos cardiacos”.
Cuidado con los Jugos de Fruta
Los jugos de fruta cuentan con una muy buena imagen, asociada a la buena salud y a la idea de que su consumo diario es parte fundamental de una dieta adecuada. Un vaso de jugo concentra el azúcar de varios trozos de fruta. Contiene más calorías que una gaseosa común, aunque tiende a ser consumido en porciones más chicas.
La científica Kimber Stanhope, de la Universidad de California, descubrió que el hábito de consumir altos niveles de fructosa aumenta los factores de riesgo para la diabetes Tipo 2 y las dolencias coronarias, ya que ésta es convertida en grasa por el hígado con mayor facilidad que la glucosa. Sus estudios sugieren que no incide demasiado si la fructosa está en una gaseosa o en un jugo.
Liliana Trifone, jefa de Nutrición y Diabetes del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez y vicepresidenta de la Sociedad Argentina de Nutrición, recomienda “comer fruta”, en lugar de “tomarla”.
Según Susana Gutt, médica especialista en Nutrición y jefa de Nutrición del Hospital Italiano, “cuando se come una fruta, se absorbe más lentamente el azúcar, hay más trabajo digestivo y eso siempre es mejor. En cambio, el jugo se asimila directamente. El cuerpo lo registra como si hubiera comido azúcar de una azucarera.
El comité de Nutrición de la Academia Norteamericana de Pediatría recomendó en 2001 que los chicos de 1 a 6 años tomen no más de 175 ml.
