La Espondilitis Anquilosante (EA) es una forma crónica de artritis de carácter inflamatorio que afecta principalmente la columna vertebral. Además, puede afectar articulaciones periféricas y tendones.
Imagen de resonancia magnética que muestra la inflamación en la columna vertebral debido a la espondilitis anquilosante.
El diagnóstico de esta enfermedad a menudo es tardío debido a la falta de biomarcadores específicos. El conocimiento de la historia clínica del paciente, junto con exámenes e imágenes, son cruciales para un diagnóstico oportuno.
Mientras más almidón comas, más anticuerpos crearás y, por lo tanto, más dolor sentirás", explica el doctor Alan Ebringer, un connotado inmunólogo británico que en los años 70 diseñó una dieta que reduce estrictamente el consumo de almidón para el tratamiento de la Espondilitis Anquilosante.
Aunque tiene casi cuatro décadas, ha sido en los últimos años que la dieta de Ebringer se empezó a viralizar con la ayuda de internet y de las redes sociales, donde algunos enfermos de EA aseguran que la dieta de Londres -como se conoce popularmente- les ha cambiado la vida: eliminando el pan, las papas, las pastas, los pasteles y el arroz de sus vidas, han logrado disminuir las crisis sintomáticas de la enfermedad.
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La inflamación localizada y/o a nivel general del cuerpo puede pasar a ser más que una simple molestia cuando se lleva tiempo viviendo con ella. “Somos lo que comemos”, dicen por ahí, y en este caso, la premisa nunca había tenido tanto sentido.
Este modo de alimentación tiene que ver con ser conscientes de cómo lo que ingerimos afecta nuestro organismo; optar por aquellos productos frescos y naturales por sobre los procesados y/o refinados.
Fundamentos de la Dieta de Londres
La dieta de Londres, creada por el inmunólogo Alan Ebringer, se centra en reducir el consumo de almidón para mitigar los síntomas de la EA. Esta dieta ha ganado popularidad gracias a testimonios de pacientes que afirman haber experimentado una mejora significativa en su calidad de vida al eliminar o reducir drásticamente alimentos ricos en almidón.
El pan, la harina y el arroz son algunos de los alimentos cuyo consumo se debe disminuir hasta en un 60%, según la dieta de londres, ya que el almidón extrema el dolor en los enfermos con espondilitis.
El especialista le dijo que no se preocupara, que hiciera su vida normal y que para los dolores tomara antiinflamatorios. Dos años antes de ser diagnosticada, Luisa había comenzado a tener molestias en una rodilla, pero con el tiempo se fue sintiendo cada vez peor: le dolía también el tobillo, el cuello, la parte media de la espalda, al punto que los dolores no la dejaban dormir en la noche.
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Ahora compra sus pescados en la pescadería y la carne en un criadero ecológico de Cantabria, España, donde vive. Cuando va al supermercado, se limita a los pasillos donde están las verduras, los huevos, las frutas y algunas semillas y frutos secos. No se acerca a los cereales, las legumbres, las papas, los panes, los pasteles ni a cualquier alimento procesado que contenga en la etiqueta almidón de maíz, muy usado en la industria alimentaria como preservante.
Luisa eliminó por completo muchos alimentos propios de una dieta común y corriente, lo que al principio fue extraño: "Siempre me ha gustado la cocina y comer, y probar platos e ingredientes nuevos, por eso la idea de prescindir de tantos alimentos me angustiaba. Sin embargo, en cuanto comencé a ver que la dieta me funcionaba, compensa tanto volver a sentirte bien que merece la pena el sacrificio", dice.
"Antes me dolía todos los días la espalda, aunque sea un poco, y ya no. La dieta ha sido un cambio", dice Andrea Varela, quien trata su espondilitis anquilosante solo con la dieta de Londres.
Las primeras semanas vio que bajaba de peso y se encontraba más débil, y se cansaba mucho al subir las escaleras de su casa. Sin embargo, continuó con la dieta porque notaba mejorías en cuanto a los fuertes dolores de la espondilitis.
A la tercera o cuarta semana de dieta pasó todo lo contrario. "De pronto me encontré con una energía que no había tenido ni de niña, y en ese momento me di cuenta de que la espondilitis no era cosa del último tiempo, sino que llevaba muchos años sintiéndome mal, fatigada, pero al ser progresivo el cuerpo se había ido adaptando", cuenta la española.
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El reportaje Vivir sin almidón, expone los fundamentos de la dieta de Londres, creada por el inmunólogo inglés Alan Ebringer para tratar la espondilitis anquilosante, una enfermedad reumatoídea dolorosa.
Estas enfermedades inflamatorias y/o autoinmunes tienen gran prevalencia en la población general. Lo mejor de todo es que este régimen específico no tiene contraindicaciones.
“Con una asesoría adecuada no existe ningún déficit de macro o micronutrientes. “Todas las personas que no tengan alguna alergia o restricción a algunos alimentos que sean parte de este régimen, podrían llevarla.
Te recordamos y enfatizamos: en el caso de querer iniciar cualquier cambio en tu dieta, siempre consulta antes con tu nutricionista y/o profesional de cabecera.
El Almidón y su Impacto
El almidón es un polisacárido presente en los carbohidratos y una fuente importante de calorías. Sin embargo, su consumo excesivo puede ser perjudicial, especialmente para personas con EA.
"Es fundamental en un plan de alimentación para las personas normales, sin espondilitis, porque es fuente de energía. Sin embargo, hoy día su consumo es demasiado elevado, lo que es perjudicial y un factor de riesgo que puede generar enfermedades a largo plazo, tales como diabetes, hipertensión y enfermedades crónicas no transmisibles", explica la nutricionista Dennis Mac-Bride del Centro Médico Fractal, institución santiaguina especialista en nutrición inmunológica.
Por esos años, Alan Ebringer, profesor de Inmunología en la Universidad King's College de Londres y consultor honorario en el Middlesex Hospital, se puso a estudiar los posibles orígenes y desarrollo de la EA, enfermedad que, según estudios más actualizados del mismo Ebringer, afecta al menos a un millón de habitantes en el Reino Unido.
Ebringer sabía que el 95% de los pacientes con EA, tenían la condición genética HLA-B27 positivo. Es decir, que tenían presencia en sus organismos de las moléculas -o antígenos- que expresaban la condición genética identificada con esa sigla.
Investigando eso, descubrió que estos individuos tenían una mayor presencia en el intestino de la bacteria Klebsiella Pneumoniae, y que esta se multiplicaba al consumir alimentos con almidón.
El problema que detectó es que, además de multiplicar la presencia de la bacteria, los pacientes con EA positivos al antígeno HLA-B27 que consumían almidón también generaban anticuerpos que atacaban no solo a la bacteria Klebsiella, sino también a las células HLA-B27 y a los colágenos I, III y IV presentes en los músculos de la espalda, generando mucho dolor.
"Estos anticuerpos estarán actuando como auto-anticuerpos ya que atacarán a sus propios tejidos", explica Alan Ebringer desde Londres, cuyas conclusiones quedaron publicadas en 1996 en el paper titulado The use of a low starch diet in the treatment of patients suffering from Ankylosing Spondylitis, y en The link between Ankylosing Spondylitis, Crohn's Disease, Klebsiella, and starch consumption, del año 2013.
La teoría de Ebringer es que, mientras más almidón coman las personas que tienen estas enfermedades reumáticas autoinmunes, más dolor sentirán.
Su conclusión, que aunque no ha sido oficialmente validada por la comunidad científica pero sí por miles de usuarios, es que una dieta baja en almidón puede tener beneficios terapéuticos para la EA, especialmente si se realiza en conjunto con las terapias médicas disponibles para tratarla.
"Los pacientes con EA se sintieron mucho mejor a las tres semanas o un mes de iniciado el tratamiento con esta dieta", cuenta Ebringer, quien hasta el día de hoy entrega a sus pacientes una ficha donde los incita a disminuir el consumo de pan, papas, queques, tortas, arroz, pastas, y a aumentar el consumo de carne, pescado, frutas y vegetales. Asegura que la dieta no solo sirve para personas con EA: "También funciona en pacientes con la enfermedad de Crohn".
Alimentación Inmunológica
El doctor Fernando Figueroa, reumatólogo de la Clínica Universidad de Los Andes, supo de la dieta de Londres en 1982, cuando asistió a un simposio en Francia en el que Alan Ebringer dio a conocer sus observaciones tratando pacientes con una alimentación baja en almidón.
Aunque sostiene que no existe un estudio técnicamente suficiente que corrobore el hallazgo de Ebringer, Figueroa señala que, debido a las últimas investigaciones, hoy podríamos encontrarnos frente a una teoría "Ebringer 2.0":
"Con el tiempo se descubrió que hay una conexión muy importante de las enfermedades intestinales con la aparición de las patologías asociadas a HLA-B27. Así, volvemos en 360° a la idea de Ebringer: que el intestino sí está relacionado con estas enfermedades. De hecho, si les haces endoscopias a pacientes con espondiloartritis y miras su intestino, muchos de ellos tienen úlceras", dice Figueroa.
Entonces, para el reumatólogo cabe preguntarse: "¿Cómo es la flora bacteriana de estas personas?". Y asegura que hay evidencias que sugieren que, no solo en la EA, sino que también en la artritis reumatoide y en el lupus, estos trastornos de la flora intestinal tienen que ver con tipos de respuesta inmune que impactan en la aparición de una enfermedad.
"La conexión que empezó a aparecer entre patología intestinal e inflamación articular ahora tiene una relación a través del microbioma (microorganismos presentes en el cuerpo humano) y se conecta con las observaciones antiguas de Ebringer", señala.
Dejar el almidón y aumentar el consumo de grasa omega 3 y omega 6, evita la inflamación en el cuerpo y provoca un efecto sedante del dolor.
La nutricionista Macarena Trujillo, trabaja con dietas diseñadas para el tratamiento de pacientes con enfermedades reumatológicas, a las que llama de manera genérica dietas neutras, que se utilizan porque mejoran el estado del paciente.
"Yo no trabajo con el nombre de la dieta específicamente de Londres, sino que trabajo el concepto de la famosa teoría de Ebringer y he visto muchos resultados en mis pacientes", cuenta. Según ella, el objetivo general del manejo de dietoterapias en enfermedades reumatológicas o inmunológicas es dar alimentos puros, derivados de la tierra y de los animales, sin procesamiento alguno.
Así, la célula no se intoxica con ningún proceso de conservación: "Tu célula está siempre limpia y no tiene que moverse ni a un pH ácido ni a un pH básico que genere una patología, o que avance o desarrolle una enfermedad".
El bajo consumo de almidón es clave en estas dietas, ya que, según explica la nutricionista, el almidón actúa de manera desfavorable en los organismos de los pacientes reumatológicos: "Genera intoxicaciones y acidificaciones a nivel celular que producen inflamación de las articulaciones, de la musculatura lisa o de órganos interiores", sostiene.
Por eso, dejar el almidón y aumentar el consumo de grasa omega 3 y omega 6 evita la inflamación en el cuerpo y provoca un efecto sedante del dolor.
"El problema es que no es una dieta fácil, porque hoy prácticamente todo contiene almidón: las jaleas, los flanes, los yogurts, los acompañamientos de las carnes, los choclos, las habas, los porotos, los garbanzos, entre otros".
La nutricionista enfatiza en que no pueden suspenderse las comidas a todos los pacientes por igual, sino que se debe ir caso a caso y no cambiar de un día para otro toda la alimentación, ya que las células cambian su código genético y se activan genes que antes no lo estaban.
"La parte ambiente (la comida) empieza a cambiar tu parte genética y tu cuerpo empieza a funcionar de otra manera. Hay pacientes a los que nunca les he podido sacar el almidón completo porque les da hipoglicemia o les baja la presión", aclara.
Diagnosticado con EA, cuando se enteró en 2012 que lo tendrían que operar por tener artrosis en una cadera, se puso a investigar más sobre su enfermedad. Como casi todos los chilenos que la han adoptado, llegó googleando a la dieta de Londres, la que ha ido corroborando con nutricionistas y adaptando a su manera: eliminó las pastas de su vida hace años y come arroz una vez a la semana, lavándolo antes para extraerle el almidón.
"Hay una conexión importante de las enfermedades intestinales con la aparición de las patologías asociadas al antígeno hla-b27. Así volvemos en 360° a la idea de ebringer: que el intestino sí está relacionado con estas enfermedades", dice el doctor Fernando Figueroa.
En un día normal, desayuna un yogurt de soya, una fruta, una cucharadita de avena y un poco de linaza. A media mañana vuelve a comer una fruta o un puñado de frutos secos, come maní sin sal o almendras. Luego, almuerza grandes cantidades de ensaladas verdes y las acompaña con pescado o cocina sus propias recetas con carne de soya. También prepara muchos budines de verdura usando solo huevos. No usa harina de trigo, solo de almendras.
Recetas sin Almidón
Aquí, preparaciones libres de almidón, entregadas por Luisa Ferreiro, autora del blog Como pienso como.
Pan de Almendras
Ingredientes
- 5 vasos de almendra marcona cruda molida
- ½ vaso de agua
- 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra
- 1 cucharadita de bicarbonato
- 1 huevo
- Semillas de amapola, de sésamo y de lino (al gusto)
Preparación
- Precalentar el horno a 110º C.
- Mezclar en un bol los ingredientes secos: la almendra cruda molida, el bicarbonato y las semillas.
- Añadir el agua y remover bien hasta obtener una pasta espesa.
- Añadir el huevo y el aceite de oliva. Mezclar hasta que la masa tenga una consistencia homogénea.
- Colocar papel de horno en un molde y extender la masa sobre él. Aplanar la superficie con una cuchara.
- Llevar al horno hasta que la superficie esté dura. Aproximadamente 1 hora y media.
- Desmoldar y dejar enfriar.
- Conservar envuelto en el propio papel de horno en el frigorífico.
Ensalada de Espinacas, Manzana y Frutos Secos
Ingredientes
- Espinacas
- ½ manzana
- ½ puñado de uvas pasas
- ½ puñado de arándanos
- 4 nueces
- ½ puñado de piñones
Para el aliño:
- 1 cucharadita de puré de umeboshi
- ½ cucharadita de mostaza
- 1 cucharadita de miel
- 1 cucharadita de semillas de chía
- Aceite de oliva virgen extra prensado en frío
Preparación
- Lavar bien, cortar en pedacitos y llevar a un bol la manzana y las espinacas.
- Añadir las frutas y frutos secos.
- En un recipiente aparte, mezclar bien los ingredientes para el aliño y añadir al bol.
Aumento de la ingesta de sal y enfermedades autoinmunes
El aumento de la ingesta de sal en la dieta puede promover el desarrollo de un grupo de células bastante agresivas, implicadas en la activación de enfermedades autoinmunes, es decir, patologías en las que el propio sistema inmune ataca los tejidos sanos en lugar de luchar contra los patógenos, y daña distintas partes del cuerpo en vez de protegerlo.
Los grupos de investigación, liderados por expertos estadounidenses de la Universidad de Yale, la Universidad de Harvard y el Instituto Broad, se han centrado en el crecimiento de un tipo de célula inmune, llamada T helper 17 o Th17, debido a su labor en la limpieza de agentes biológicos nocivos y su implicación en la esclerosis múltiple, la psoriasis, la artritis reumatoide y la espondilitis anquilosante, entre otras.
Los autores concluyen que entre las presuntas causas del reciente aumento de las enfermedades autoinmunes se encontrarían los cambios en la dieta y en los hábitos de vida de los países enriquecidos, donde se consumen con frecuencia alimentos procesados y comida rápida con gran contenido de sal.
En los experimentos realizados en cultivos celulares de ratón, los científicos observaron que el aumento del cloruro de sodio -la sal de mesa- puede conducir a una inducción drástica de las células Th17. “En presencia de concentraciones elevadas de sal este aumento puede ser diez veces mayor que en condiciones normales”, explican Markus Kleinewietfeld y Dominik Müller, autores de uno de los trabajos.
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