El uso de dietas restrictivas en el manejo de patologías del tracto gastrointestinal (GI) ha aumentado considerablemente. Estas dietas se aplican específicamente en desórdenes asociados al gluten (DAG), el Síndrome del Intestino Irritable (SII), la Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII) y la Intolerancia a la Lactosa (IL). Este incremento ha generado un amplio debate respecto a los efectos secundarios del uso de dietas restrictivas como tratamiento.
El objetivo principal de este estudio es analizar el efecto en la ingesta de nutrientes, la microbiota intestinal y la sintomatología clínica del uso de dietas restrictivas en pacientes adultos con patologías gastrointestinales que afectan al intestino (EC- AT - SGNC - SII - EII- IL).
El diseño metodológico de este estudio corresponde a una revisión sistemática, que incluye ensayos controlados aleatorizados (ECA). Estos estudios analizan el efecto de dietas restrictivas en adultos de ambos sexos con patologías GI que afectan el intestino. El desarrollo del enfoque metodológico se basa en las recomendaciones del Manual Cochrane y del Modelo PRISMA.
Resultados del Análisis
Se analizaron un total de 145 estudios, de los cuales fueron seleccionados 37 que cumplieron con los criterios de inclusión. De estos, 3 corresponden a EC, 5 a SGNC, 26 a SII y 3 a EII.
En Chile y en el mundo, el síndrome de intestino irritable (SII) es una patología de alta prevalencia.
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Los síntomas que definen el SII pueden estar presentes en otras enfermedades también, así que es relevante evaluar la historia y el examen físico.
Siempre la primera etapa de tratamiento incluye terapias que tienen como objetivo central el relajar la musculatura del aparato digestivo, en particular de los órganos huecos como el intestino delgado y el colon.
En los últimos años se han establecido ciertas formas de manejo de la enfermedad que no existían antes. Estas estrategias son eficientes y tienen como concepto general disminuir la cantidad de sustancias fermentables que llegan al colon, donde están las bacterias que producen gases al fermentar estas sustancias.
PROBIÓTICOS ✅ Para qué sirven, usos, beneficios, riesgos y efectos secundarios
La microbiota intestinal tiene un efecto muy importante, por ejemplo, en el perfil de respuesta del intestino ante la ingesta de alimentos. Lo que ocurre cuando como un mismo alimento va a ser distinto de acuerdo a cuál es la flora intestinal que yo tenga.
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Eso se traduce en señales que llegan al cerebro y son interpretadas como dolorosas o como señales que tienen que ver con distensión abdominal. Así que la microbiota disminuye o cambia -de acuerdo a cuál sea la que uno tenga-, modifica la respuesta o lo que ocurre después de comer y además modula la sensibilidad visceral.
No sabemos exactamente cuál es su microbiota y cuál es la respuesta al darle una bacteria en particular. No sabemos cómo van a recibir mis bacterias a un mismo probiótico en relación a cómo la van a recibir tus bacterias.
El primer concepto que hay que decir es que los probióticos son extraordinariamente diferentes uno en relación a otro. Son tan distintos que hay unos que ayudan al estreñimiento y otros que sirven para la diarrea.
Hay algunos probióticos que funcionan, hay algunos que ameritan probarlos en los pacientes porque tienen un perfil de seguridad muy bueno.
Lo que están evaluando en esas revisiones es el nivel de evidencia, que tiene que ver con la calidad metodológica de los estudios.
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No es factible en ningún país del mundo que todos los pacientes con SII sean vistos por gastroenterólogos o por neurogastroenterólogos, porque no hay suficientes. Es una enfermedad que, siendo por un lado muy prevalente, no es grave.
Alguien podría tener un cáncer de colon y presentar síntomas que a alguien le podrían recordar SII, aunque no es exactamente igual el cuadro, pero se podrían confundir.
Probablemente tres de cada cuatro pacientes en la atención primaria van a estar bien con estrategias simples y no necesitan ser derivados o alguna cosa más importante. Probióticos y otras alternativas también están disponibles.
Eso suele hacer pensar a los pacientes que tienen otra cosa y por eso es importante manejarlo. La ansiedad juega un rol importante y la ansiedad de un diagnóstico correcto también es relevante. Hay un montón de cosas que necesitan ser abordadas a través de la conversación con el paciente.
Va a aumentar, incluyendo las personas que tienen II muy leve y nunca han consultado, así que es esperable que haya un aumento de la consulta por eso. No se ha demostrado que la ansiedad -más o menos leve- de la vida propia, del trabajo o de la familia, produzca SII, pero sí aumenta la severidad de los síntomas de quienes ya lo tenían.
Además, factores como el consumo de antibióticos, corticoides, tabaco y alcohol, el estrés e incluso cirugías digestivas pueden influir en el desarrollo del SIBO.
Sobrecrecimiento Bacteriano del Intestino Delgado (SIBO)
El sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado, más conocido como SIBO, ocurre cuando hay un aumento anormal en la población bacteriana general en el intestino delgado, particularmente tipos de bacterias que no se encuentran comúnmente en esa parte del tracto digestivo. Esta condición a veces se llama síndrome del bucle ciego.
El SIBO comúnmente se produce cuando, por alguna razón (como una cirugía o una enfermedad), se ralentiza el paso de alimentos y productos de desecho en el tracto digestivo, lo que crea un caldo de cultivo para las bacterias. El exceso de bacterias suele provocar diarrea, pérdida de peso y desnutrición.
Un estudio mostró que la presencia de SIBO se detectó en el 33,8% de los pacientes con síntomas gastroenterológicos que se sometieron a una prueba de aliento y se asoció significativamente con el tabaquismo, hinchazón, dolor abdominal y anemia. El riesgo de SIBO aumentó con la edad y no dependió del sexo o raza.
Si bien este síndrome suele ser una complicación de la cirugía abdominal, también puede ser el resultado de problemas estructurales y algunas enfermedades.
Para corregir esta afección, a veces se necesita cirugía, pero los antibióticos son el tratamiento más común.
¿Cómo saber si tengo exceso de bacterias en el intestino?
Dentro de los principales síntomas que pueden mostrar que podrías tener SIBO están:
- Pérdida de apetito
- Dolor abdominal
- Náuseas
- Hinchazón
- Una incómoda sensación de saciedad después de comer
- Diarrea
- Pérdida de peso involuntaria
- Desnutrición
Si presentas los síntomas que se describen es conveniente visitar el médico, para evaluación y derivación al gastroenterólogo. Es importante llevar información, como llevar anotado los síntomas (idealmente indicando cuándo empeoraron), antecedentes médicos (cirugías digestivas, afecciones intestinales, etc.), qué medicamentos tomas, información personal (comentar situaciones de estrés importante y que podrían estar relacionado con tus síntomas).
Como la sintomatología es común para otras patologías, si presentas algunos de estos síntomas, el gastroenterólogo es el profesional encargado de diagnosticarlo y jamás se debe hacer un autodiagnóstico.
¿Cuál es el tratamiento para el SIBO?
En la mayoría de las veces, el especialista comenzará con detener el sobrecrecimiento bacteriano con antibióticos, también es importante cambios en la dieta, para reducir el dolor intestinal, mejorar las deficiencias de nutrientes en especial de vitaminas (especialmente B12) e incrementar el aumento del peso corporal.
El SIBO, o sobrecrecimiento bacteriano intestinal, se ha convertido en un tema recurrente en redes sociales. El SIBO es un trastorno digestivo caracterizado por un aumento anormal de bacterias en el intestino delgado. La presidenta del Colegio de Nutricionistas de Chile, Cecilia Sepúlveda, explica que esta condición genera síntomas como distensión abdominal, diarrea o constipación, y molestias abdominales constantes.
Los síntomas del SIBO pueden ser similares a los del síndrome del intestino irritable u otras afecciones gastrointestinales. Por ello, el diagnóstico certero requiere la evaluación de un profesional. Posteriormente, se busca restaurar el equilibrio de la microbiota intestinal a través de una alimentación adecuada y el uso de probióticos.
Si bien, el SIBO puede reaparecer en personas con predisposición genética o malos hábitos, no es una condición crónica.
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