De acuerdo a un informe de la FAO, el 34% de la población chilena mayor de 15 años presenta altos índices de obesidad. Para combatir esta epidemia, muchos han apostado por el uso de medicamentos que disminuyan el apetito, algunos que ayuden a disolver las grasas, para bajar de peso de forma rápida y sin sacrificios, especialmente en épocas previas al verano.
Sin embargo, es crucial abordar este tema con responsabilidad y bajo supervisión médica.
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La importancia de la supervisión médica
“Debemos partir por la premisa de que ningún medicamento debe consumirse sin supervisión médica, menos los que han sido formulados para bajar de peso. Se debe considerar que éstos no sirven de nada si no existe un tratamiento multidisciplinario, que implique un cambio de hábitos alimenticios e incorpore la actividad física permanente; vale decir, un cambio de mentalidad”, explica Paula Molina, químico farmacéutico de Farmacias Ahumada.
“Uno de los principales problemas con estos fármacos es la automedicación. La mayoría de las personas que comienzan a consumirlos lo hacen porque una amiga, familiar o compañera de trabajo comenzó a tomarlos y les da menos hambre”. Esto es el primer pecado capital en el autocuidado. Además, y como enfatiza la facultativa, “en dosis inadecuadas, estos fármacos pueden producir aumento de la presión arterial, hipertensión pulmonar y hasta accidentes vasculares, sin mencionar fases maniacas que pueden desarrollarse en personas bipolares”.
Por eso, la supervisión médica es fundamental en estos casos. Es así como estos medicamentos pueden generar grandes trastornos y efectos nocivos en personas que los consuman sin orientación médica.
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Pero, ¡cuidado! También se indica que no podemos olvidar que hasta los productos naturales para bajar de peso tienen un riesgo asociado. “Estas sustancias generan reacciones químicas en nuestro organismo que no siempre son inocuas o seguras, menos cuando una persona ya consume fármacos para patologías existentes. Las interacciones peligrosas también son posibles con productos naturales”.
Por esta razón, cualquier fármaco que se quiera consumir debe estar recetado por un especialista, que considere todos los factores asociados en un paciente.
Medicamentos populares para bajar de peso: Wegovy, Ozempic, Zepbound y Mounjaro
Mientras los pacientes consideran medicamentos como Wegovy, Ozempic, Zepbound y Mounjaro para tratar la obesidad, los expertos dicen que las opciones no son tan simples. Las personas con obesidad ahora pueden elegir entre dos medicamentos potentes para ayudarlas a perder peso.
Uno es la semaglutida, vendida por Novo Nordisk como Wegovy para el tratamiento de la obesidad y como Ozempic para la diabetes. El segundo, la tirzepatida, es vendida por Eli Lilly como Zepbound para la obesidad y como Mounjaro para la diabetes.
Muchas personas que no tienen ni obesidad ni diabetes usan estos medicamentos para adelgazar. Un estudio reciente sugirió que las personas perdieron más peso usando Mounjaro que Ozempic, y puede que te preguntes: ¿cuál debería usar? Y si ya estoy tomando uno de ellos, ¿debería cambiar?
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Según los expertos en medicina de la obesidad, las respuestas no son tan sencillas. Por ahora, es difícil decirlo. Toda la información disponible proviene de “estudios con muchos fallos”, dijo la Dra. Diana Thiara, directora médica de la clínica de pérdida de peso de la Universidad de California en San Francisco.
Entre ellos se incluye el reciente estudio que compara Mounjaro y Ozempic. Utilizando registros médicos electrónicos, los investigadores informaron que quienes tomaron Mounjaro perdieron un promedio del 15,3% de su peso después de un año. Quienes tomaron Ozempic perdieron un promedio del 8,3%.
Aunque esto suena impresionante, la Dra. Susan Z. Yanovski, codirectora de la Oficina de Investigación de la Obesidad del Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales, dijo: «No tomaría ninguna decisión sobre mi atención médica basándome únicamente en un estudio como este».
La utilización de registros médicos electrónicos entraña una dificultad inherente, señaló, porque no se sabe por qué los pacientes tomaban los medicamentos (el estudio se realizó antes de que se aprobaran Wegovy y Zepbound para tratar la obesidad. Los medicamentos que se comercializan, Ozempic y Mounjaro, se aprobaron para tratar la diabetes. Sin embargo, muchos de los participantes del estudio no padecían diabetes).
Los investigadores tampoco conocían las dosis; solo sabían que se había expedido una receta. Esto es un problema porque los medicamentos se pueden recetar en diferentes dosis, lo que “puede llevar a diferentes resultados de pérdida de peso”, señaló Tricia Rodríguez, científica aplicada sénior de Truveta Research e investigadora principal del estudio comparativo.
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También es cierto que los ensayos clínicos de los fármacos mostraron diferencias en la pérdida de peso. Novo Nordisk informó que los participantes que tomaron Wegovy perdieron el 14,9% de su peso corporal después de 68 semanas. En el caso de Zepbound, Eli Lilly dijo que los participantes perdieron el 20,9% después de 72 semanas con una dosis de 15 miligramos.
Pero esos no fueron estudios comparativos en los que se probaron los fármacos entre sí, lo que dificulta la comparación de los resultados. Las investigaciones futuras deberían ofrecer mejores respuestas: Eli Lilly está llevando a cabo un ensayo clínico que compara Zepbound con Wegovy en personas obesas que no padecen diabetes.
Algunas aseguradoras pagarán por uno pero no por el otro, dijo la Dra. Thiara. Otras, añadió, insistirán en que los pacientes comiencen con Wegovy y sólo pagarán por Zepbound si no logran perder peso o si los efectos secundarios son intolerables. Ella ha recetado ambos a sus pacientes, pero dice que su elección a menudo está determinada por el seguro del paciente.
“Las compañías de seguros dictan gran parte de lo que podemos hacer”, dijo el Dr. Thiara.
Wegovy ha existido por más tiempo, señaló el Dr. Yanovski. La semaglutida reduce el riesgo de enfermedad cardiovascular, algo que aún no se ha demostrado con la tirzepatida. El fármaco también reduce las complicaciones en personas con enfermedad renal.
Novo Nordisk descubrió en otro ensayo clínico que Wegovy mejoraba el funcionamiento físico (como la capacidad para hacer ejercicio) en personas con obesidad e insuficiencia cardíaca. Por otra parte, Eli Lilly descubrió que Zepbound podía ayudar con la apnea del sueño. Los pacientes que tomaron el fármaco también tuvieron una presión arterial significativamente más baja.
Si le va bien con Wegovy y su salud ha mejorado, es posible que le convenga continuar usándolo, dijo el Dr. Rudolph Leibel, investigador de diabetes y obesidad en el Centro Médico Irving de la Universidad de Columbia. No está claro si cambiar a Zepbound sería mejor.
“Por otro lado”, dijo el Dr. Leibel, “claramente hay personas que no responden bien a la semaglutida y podrían beneficiarse al cambiar a tirzepatida”.
Si un paciente está más saludable después de comenzar a tomar Wegovy, con cambios como presión arterial más baja y una reducción de la cantidad de grasa e inflamación en el hígado, por ejemplo, eso es un argumento para seguir tomando el medicamento, dijo el Dr. Yanovski.
Si cambiar a Zepbound los ayudará a perder más peso, quieren hacerlo. La Dra. Thiara dijo que hizo hincapié en los objetivos con sus pacientes: el objetivo es estar saludable, “no ser talla 2”.
Cuando los pacientes comienzan a tomar un medicamento contra la obesidad, sus médicos suelen recetar una dosis baja y luego la van aumentando. El objetivo es minimizar los efectos secundarios, como las náuseas y los vómitos.
Los expertos en medicina de la obesidad afirman que no hay datos que indiquen que cambiar de un fármaco a otro en dosis más altas pueda provocar problemas, pero muchos médicos son cautelosos y quieren dar a los pacientes al menos un mes con la dosis más baja del nuevo fármaco para ver qué tan bien lo toleran.
Otro factor a tener en cuenta es si es más fácil conseguir un medicamento que otro. Como la demanda es tan alta y la producción no puede satisfacerla, ambos medicamentos pueden ser difíciles de conseguir y su disponibilidad “varía de un lado a otro”, señaló el Dr.
Los fármacos en desarrollo prometen ser incluso más potentes para provocar la pérdida de peso que los dos que se encuentran en el mercado.
Los economistas esperan que, con más fármacos, los precios bajen y las restricciones de suministro se alivien. Los médicos esperan que la decisión de qué medicamento recetar sea aún más compleja.
Pero ese es un buen problema, dijo el Dr. Leibel, y agregó que le recordaba la evolución de los medicamentos para la presión arterial alta. En los primeros tiempos, sólo había unos pocos, y eran menos eficaces y tenían más efectos secundarios que las docenas de medicamentos para la presión arterial que hay hoy en día.
Ahora, la mayoría de los pacientes pueden encontrar un medicamento o una combinación de medicamentos para controlar su presión arterial sin efectos secundarios o con efectos secundarios mínimos.
Los medicamentos contra la obesidad, predijo, seguirán un camino similar. “Este es un nuevo punto de inflexión en la historia del tratamiento de la obesidad”, afirmó el Dr.
La obesidad es una epidemia en el mundo y nuestro país no es la excepción. Ante este panorama, el consumo de medicamentos para bajar de peso, se ha incrementado preocupantemente durante los últimos años.
“Muchas personas tratan de revertir su sobrepeso y obesidad a través de la automedicación, muchas veces se recurre a medidas desesperadas y a formulaciones ‘milagrosas’ para perder peso rápidamente y sin sacrificios”, explica Valeria Jorquera, académica de la Escuela de Química y Farmacia de la U.
Según la químico farmacéutico, “entre los fármacos más utilizados para la reducción de peso en nuestro país, se encuentra la Fentermina, Lorcaserina, Orlistat y múltiples formulaciones clasificadas como suplementos naturales. El Orlistat actúa impidiendo la absorción de grasas.
“En el mercado nacional además se comercializan suplementos alimenticios que sugieren reducciones milagrosas sin tener respaldo científico que avalen sus propiedades.
“Los quemadores de grasa son suplementos dietarios que pueden contener productos naturales o artificiales. Sobre estos productos se dice que ayudan a personas con obesidad a perder kilos y tener una forma más escultural. Existen diferentes productos que han sido propuestos como 'quemadores de grasa', dentro de los que se incluyen la cafeína, extracto de té verde, carnitina, entre otros”, es lo primero que explica el doctor Rodrigo Troncoso, subdirector del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA) de la U.
Por su parte, Karin Papapietro, médico, nutrióloga integrante de Grupo Transdisciplinario para la investigación, docencia y extensión en Obesidad de Poblaciones (GTOP), dice que desde un punto de vista médico “los quemadores de grasa no existen, no existe un medicamento que queme grasa. El tejido adiposo debe ser metabolizado para que disminuya su espesor y su cantidad, y eso lo hace el cuerpo a través de un montón de reacciones bioquímicas.
El doctor Troncoso aborda los efectos de este tipo de medicamentos. Apunta a que se habla de diversos beneficios para la pérdida de peso, que incluyen la disminución del apetito, con lo cual se consumen menos calorías, que incrementa el metabolismo quemando más calorías y que pueden reducir la grasa que se absorbe.
Sin embargo, advierte que “preocupante es el hecho que estos productos no son regulados en Estados Unidos por la FDA (U.S Food and Drug Administration) o, en el caso de Chile, por el Instituto de Salud Pública (ISP), agencias que se encargan de verificar la efectividad de los medicamentos.
La doctora Papaprieto, en tanto, observa que las personas creen que tomando estos productos “el tejido adiposo, o sea, la grasita que tienen en los rollitos, en las caderas o en el abdomen se va a deshacer, pero eso es un error, eso no existe. Por lo tanto, no hay razón para tomar estos productos en las personas que quieren disminuir su peso, eso es un engaño”.
Finalmente, advierte que “en los niños es muy peligroso dar un producto que pueda aumentar la presión arterial, que le pueda aumentar los latidos cardiacos”.
Llega el verano y muchas personas comienzan a buscar alternativas para bajar de peso antes de vacaciones. El tratamiento consiste en inyecciones de los fármacos liraglutide y semaglutide, medicamentos utilizados para tratar la diabetes tipo 2, sin embargo, también ayudan a la pérdida de peso debido a que son reguladores fisiológicos del apetito.
El Dr. Juan Carlos Vega, nutriólogo de CLC explica que “todos ellos han sido autorizados para pacientes con diabetes y obesidad. Una de las razones por las que más se ha popularizado este medicamento es porque permite adelgazar un 15% en promedio.
El especialista CLC, agrega que “estos fármacos pertenecen a la familia del GLP-1 que actúa en el centro de control del apetito a nivel cerebral, específicamente en el hipotálamo, reduciendo la sensación del apetito y provocando saciedad precoz.”
Entre las desventajas, uno de los laboratorios que comercializa el medicamento, advierte que podría causar efectos secundarios graves, entre ellos, posibles tumores tiroideos e incluso cáncer. Y no sólo eso, también puede provocar inflamación del páncreas (pancreatitis), cambios en la vista, bajo nivel de azúcar en la sangre (hipoglucemia), insuficiencia renal, reacciones alérgicas graves, problemas de la vesícula biliar, náuseas, vómitos, diarrea, dolor de estómago y estreñimiento.
Pese a estas advertencias, las inyecciones subcutáneas de liraglutide y semaglutide han conseguido bastante popularidad en todo el mundo, y eso que el valor del fármaco no es precisamente económico -bordean los $150.000 cada jeringa-.
Es común escuchar a algunas personas que se lamentan porque llevan semanas a régimen y no han logrado bajar de peso. O que no les resulta la dieta que sí les sirvió años atrás o la que fue muy efectiva con algún conocido. En definitiva, nada les funciona, ¿por qué?
Bernardita Vignola, nutricionista del Programa de Obesidad de Clínica Universidad de los Andes, explica aquellos hábitos que permiten obtener una baja de peso exitosa y sostenida en el tiempo.
¿Qué hacer para bajar de peso?
- Ser realista: pretender bajar muchos kilos en una semana o en un tiempo acotado es poco probable, por lo que hay que ponerse metas realistas. La mejor manera es asesorarse por un especialista que guíe este proceso.
- El peso no es todo: además de reducir kilos, es importante que la baja de peso sea en grasa, por lo que el ejercicio y el consumo de proteínas es fundamental para no perder masa muscular. También hay que tomar en cuenta que en un mismo día se puede variar de peso. No es lo mismo pesarse en las mañanas, que a mediodía o en la noche. También puede pasar con los cambios hormonales en las mujeres.
- No saltarse comidas: creer que por comer menos veces al día se va a bajar de peso más rápido es un clásico error, ya que es muy probable que a la siguiente comida se llegue con hambre y se ingiera más. La recomendación es comer fraccionado varias veces al día: desayuno, una colación a media mañana, almuerzo, hora del té y comida.
- Reducir las porciones: está bien guiarse por los alimentos permitidos en un plan de alimentación, pero no se consigue nada si se come el doble de lo indicado. Una buena medida es usar platos más chicos, usar tazas o la mano para medir las porciones indicadas y llevarlos servidos a la mesa en vez de ponerlos en una fuente o que uno se sirva “al ojo”.
- Considerar los aderezos: una ensalada puede ser perfecta para complementar un plato de comida, y logrará aumentar el volumen del plato, mejorando la sensación de saciedad. Pero no se recomienda usar mayonesa ni salsas para aliñar, tampoco agregar crutones. Una muy buena opción es usar limón o vinagre, aceite de oliva, yogurt natural y sal. También se pueden agregar condimentos para variar el sabor, como pimienta, ajo, orégano, cilantro.
- Comer concentrado y lento: comer frente a un televisor, mirando el celular o trabajando en el computador no es la mejor opción, ya que no se tiene conciencia de lo que se ingiere y muchas veces uno se puede pasar en la cantidad. Es mejor hacerse el tiempo, sentarse en una mesa y poner atención a lo que se está comiendo. En tanto, comer lento también ayuda a lograr sentir saciedad cuando se está terminando el plato (siempre considerando la porción).
- Evitar alimentos ultraprocesados: preferir alimentos naturales, caseros, sin olvidar que, si la idea es bajar de peso, estos deben ser consumidos en porciones adecuadas. No prohibirse lo que más nos gusta, porque la restricción puede llevar a que comamos más, y sentir culpa posterior. La clave va en la porción y en que sea ocasional.
- No dejar de lado las proteínas: carnes, huevos, lácteos y legumbres son ricos en proteína y deben estar incluidas en un plan de alimentación. De preferencia en cada comida, ya que aumentan la sensación de saciedad, el metabolismo y ayudan a no perder masa muscular, junto con disminuir el apetito.
- Complementar con actividad física: el ejercicio es el mejor aliado para bajar de peso. Aumenta el gasto energético diario e incrementa la masa muscular, lo que a su vez acelera el metabolismo. Tonificar, además, contribuye a disminuir el porcentaje de grasa, sobre todo a nivel abdominal.
- No olvidarse de la hidratación: es fundamental ingerir líquidos durante el día, pero sin azúcar y ojalá agua.
Quemadores de grasa: ¿Realidad o mito?
Prometen bajar de peso de manera rápida y efectiva, pero la realidad es que pueden traer graves problemas para la salud. El término “quemador de grasa” se utiliza para describir suplementos nutricionales que contienen ciertos ingredientes que supuestamente aumentan de forma aguda el metabolismo de las grasas, la pérdida de peso, la oxidación de grasas durante el ejercicio o de alguna manera provocan adaptaciones a largo plazo que promueven el metabolismo.
