Nutrición Parenteral en Neonatología y Pediatría: Lípidos, Tipos y Precauciones

La nutrición parenteral es una terapia de alto riesgo debido a algunos de sus componentes, y a la inclusión excepcional de fármacos. Puede contener más de 50 nutrientes, con diferentes características de osmolaridad, carga iónica y pH, lo que puede afectar su estabilidad fisicoquímica. Además se deben considerar las condiciones ambientales como la luz, temperatura y el oxígeno. Su prescripción y administración representa un desafío para el equipo de salud, especialmente en el ámbito pediátrico y neonatal, debido a factores como el estado de inmadurez metabólica y la mayor susceptibilidad a daño oxidativo. Este grupo también requiere de menores volúmenes con mayor concentración de nutrientes, lo cual complejiza su elaboración y riesgos de incompatibilidad/interacciones.

Dada la variabilidad en la reproducción de la misma mezcla debido a las condiciones clínicas y los insumos, este campo constituye un área abierta a la investigación por la diversidad metodológica empleada en los reportes. El objetivo de este estudio es realizar una revisión bajo los criterios de Scale for the Assessment of Narrative Review Articles (SANRA), para hacer recomendaciones de estabilidad fisicoquímica según relevancia clínica. Se describe cómo las condiciones ambientales e insumos pueden afectar la estabilidad de la mezcla, se entregan recomendaciones y valores para disminuir los riesgos de inestabilidad, que incluye aminoácidos, lípidos, cationes, aniones y diferentes sales de calcio y fósforo.

La nutrición parenteral (NP) es esencial en neonatología y pediatría para aquellos pacientes que no pueden recibir nutrientes por vía enteral. Sin embargo, su uso requiere un conocimiento profundo de los componentes, su estabilidad y los riesgos asociados.

Dra Martha Flores Alimentacion parenteral en noenatos

Lípidos en la Nutrición Parenteral

Los lípidos son una fuente importante de energía y ácidos grasos esenciales en la nutrición parenteral. Aportan 3,4 kcal por gramo.

Es crucial tener precaución al administrar lípidos, especialmente si se requiere FiO2 > 60%. Se deben usar con mucha cautela si se requiere FiO2 > 60%.

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La velocidad de infusión lenta (para 24 horas) son toleradas, menor lo cual causa una mejor remoción de triglicéridos del plasma.

En el recién nacido (RN), se deben iniciar los lípidos a una dosis de 1-2 g/kg/día, con infusión para 24 hrs. Algunos profesionales no los usan antes del 5° día, pero esto debe ser cauteloso.

Infusión de Lípidos

Consideraciones sobre los Lípidos

  • Monitorear los triglicéridos séricos para evitar la hiperlipidemia.
  • En casos de hiperbilirrubinemia (< 12 mg/dl) y albuminemia normal, se puede considerar el uso de lípidos.
  • Disminuir la dosis de lípidos en caso de colestasia.

Tipos de Nutrición Parenteral

Existen diferentes tipos de nutrición parenteral, clasificados según la vía de administración y la composición de la solución:

  • Nutrición Parenteral Central (NPC): Se administra a través de un catéter venoso central. No exceder 900 mOsm/l.
  • Nutrición Parenteral Periférica (NPP): Se administra a través de una vía periférica. Isotónica : 280 mOsm/l. No tan aconsejable por riesgo de mayores complicaciones de tipo trombosis o infecciones.

La elección entre NPC y NPP depende de las necesidades del paciente y la duración prevista de la nutrición parenteral.

Riesgos y Complicaciones

La nutrición parenteral no está exenta de riesgos, que pueden incluir:

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  • Infecciones asociadas al catéter: Las infecciones más comunes son por estafilococo epidermidis y Cándida albicans.
  • Intolerancia a la glucosa: Detectable con glucosurias seriadas.
  • Colestasia: Se observa un aumento de la bilirrubinemia directa. Clínicamente hay ictericia y hepatomegalia. Es más frecuente en R. menor edad gestacional y a mayor duración de la parenteral.
  • Azotemia: Debido a la administración excesiva de aminoácidos (más de 3 g/kg/día) en niños de muy bajo peso.
  • Complicaciones metabólicas: Incluyen hiperglicemia, hipoglicemia, alteraciones electrolíticas y desequilibrio ácido-base.
Complicaciones de la Nutrición Parenteral

Precauciones y Monitorización

Para minimizar los riesgos asociados a la nutrición parenteral, es fundamental:

  • Monitorizar estrictamente la glicemia, especialmente en recién nacidos. Si la glicemia supera los 200 mg%, se debe utilizar insulina.
  • Asegurar una adecuada relación entre calorías y proteínas (1 gramo de proteína por cada 25 Kcal no proteica).
  • Vigilar la función hepática y los niveles de bilirrubina.
  • Mantener una adecuada relación Ca/P (1,3:1 en mg o 1:1 en mEq).
  • Prevenir la deficiencia de carnitina, especialmente si la nutrición parenteral se prolonga más de 1 semana.
  • Aportar enteral aunque sea mínimo, lo más precoz posible.

Recomendaciones Adicionales

  • Observar un crecimiento adecuado con 80-90 kcal/kg/día.
  • Asegurar una carga de glucosa de 5-7 mg/kg/minuto para evitar la neoglucogénesis con cetosis.
  • Considerar la administración de albúmina en pacientes con hipoalbuminemia.
  • Ajustar la composición de la nutrición parenteral según las necesidades individuales del paciente y su estado metabólico.

La nutrición parenteral es una herramienta valiosa en el manejo de pacientes neonatales y pediátricos que no pueden recibir nutrición enteral. Sin embargo, su uso requiere un conocimiento profundo de los principios de la nutrición, la estabilidad de las soluciones y los riesgos asociados. La monitorización cuidadosa y el ajuste individualizado de la nutrición parenteral son esenciales para garantizar resultados óptimos.

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