La lactancia materna es la forma natural de alimentación que contribuye de manera efectiva al desarrollo físico, emocional, intelectual y psicosocial del bebé. Proporciona nutrientes en calidad y cantidad adecuados para el crecimiento y desarrollo de sus órganos, especialmente el sistema nervioso.
Sin embargo, dar el pecho no siempre es fácil y a veces surgen dificultades como la posición del bebé, o el agarre del pecho no es el correcto o dolor inicial al amamantar.
Según estudios realizados, elementos que contribuyen al éxito de la lactancia son: la preparación de la madre durante el embarazo, la alimentación equilibrada, el cuidado del pecho materno, y el acompañamiento de la madre y del bebé por personal de salud capacitado.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) y UNICEF recomiendan que la leche materna sea el alimento exclusivo de los bebés recién nacidos hasta los 6 meses de edad, y que hasta los 2 años se alimenten con una combinación de la misma con alimentos adecuados y nutritivos para su edad.
Contrariamente a las recomendaciones de la OMS, menos de la mitad de los lactantes se alimentan exclusivamente con leche materna.
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Beneficios de la Lactancia Materna
La lactancia materna es la forma natural de alimentar a los hijos e hijas y, salvo casos excepcionales, la inmensa mayoría de las mujeres están preparadas para poder amamantar si reciben el apoyo adecuado en el momento oportuno. Si permiten que sus hijos e hijas se alimenten a demanda, su cuerpo regulará la cantidad y tipo de leche que su hijo o hija requiere.
Beneficios para el Bebé
- Apego: El contacto físico durante el amamantamiento permite organizar armónicamente los patrones sensoriales y sentidos de los niños. Influye en su desarrollo psicomotor e impacta significativamente en su desarrollo emocional.
- Mejor nutrición: La lactancia materna es la mejor opción para alimentar al bebé durante el primer año de vida ya que los nutrientes que contiene, tales como proteínas, grasas, hidratos de carbono, minerales, vitaminas y agua, están en cantidad y proporción adecuadas para la absorción de cada lactante.
- Mejor digestión: La presencia de proteínas del suero, así como el contenido en enzimas digestivas y de factores moduladores de crecimiento de la leche materna, favorecen su mejor digestión. El desarrollo de la mucosa intestinal evita el ingreso de proteínas extrañas que estimulan reacciones alérgicas y contribuye al desarrollo del tubo digestivo durante los primeros meses de vida.
- Aporte inmunológico: El recién nacido produce inmunoglobulinas lentamente en los primeros meses y es dependiente de la inmunidad que recibe de la madre a través de la leche materna en el que obtiene un óptimo apoyo inmunológico, fortaleciendo el crecimiento y produciendo una protección local y general contra muchas bacterias y virus.
Beneficios para la Mamá
La lactancia no sólo beneficia a los bebés sino también a las mamás, ya que a corto plazo ayuda a su recuperación física, debido a que las hormonas que se liberan durante la lactancia materna ayudan a que el útero vuelva a su tamaño normal más rápidamente y pueden reducir el sangrado posparto.
A largo plazo contribuye a disminuir las probabilidades de desarrollar cáncer de ovario, cáncer de mama, diabetes tipo II, hipertensión, ataques cardíacos, anemia y osteoporosis.
Tipos de Leche Materna
Los diferentes tipos de leche que se producen en la glándula mamaria son: pre-calostro, calostro, leche de transición, leche madura y de pre-término.
- Pre-calostro: Acumulado en los alvéolos durante el último trimestre de la gestación.
- Calostro: Se produce durante los 4 días siguientes al parto, es de escaso volumen y alta densidad. Es un líquido amarillento y espeso que contiene proteínas, vitaminas, minerales e inmunoglobulinas, lo cual protege al recién nacido y favorece la maduración de su sistema defensivo.
- Leche de Transición: Se produce entre 4-15 días luego del parto, hacia el quinto día hay un aumento brusco de su producción y va incrementando su volumen hasta llegar a 700 ml/día aproximadamente entre los 15-30 días posparto.
- Leche Madura: Su composición varía a lo largo de la toma, al inicio es más aguada y va aumentando la cantidad de grasa concentrándose al final. Entre los 3 y 4 meses de nacido, el bebé requiere 1,1g de proteína diaria y la leche madura es suficiente para cubrir estos requerimientos.
- Leche Pretérmino: Está presente en mujeres que han tenido parto prematuro. Es diferente.
Consejos de Alimentación para la Lactancia
La lactancia es una de las etapas más importantes del inicio de la maternidad, por lo que debes estar muy alerta en lo que comes. Lo que comes durante la maternidad siempre será determinante para ti y tu bebé, puede provocar efectos positivos o adversos. Además, es fundamental que te alimentes de manera sana para mantener tu bienestar.
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Durante este período, la madre debe prestar especial atención a su alimentación, ya que lo que ella consume puede influir en la calidad de la leche materna y, en última instancia, en la salud del lactante.
Importancia de Comer Saludable en la Lactancia
La madre necesita nutrientes fundamentales para satisfacer las necesidades de los dos, que incluyen proteínas, grasas saludables, carbohidratos, vitaminas y minerales. Estos los recibe el bebé a través de la leche materna, contribuyendo a que su proceso sea óptimo y saludable durante los primeros meses de vida.
Una alimentación sana durante la lactancia también beneficia a la madre. Contribuye en la recuperación posparto, a mantener un peso saludable y a reducir el riesgo de ciertos tipos de cáncer, como el de ovario y de mama. Además, una dieta equilibrada ayuda a prevenir la deficiencia de nutrientes en la madre y reducir el riesgo de enfermedades a largo plazo.
Teniendo en cuenta lo anterior, es importante que sepas ciertas cosas respecto a tu alimentación que serán claves durante esta etapa tan importante. Algunos son:
- Mantener un buen estado de hidratación: La leche materna está hecha a base de agua, por lo que es importante que tomes de 6 a 8 vasos de agua diaria (y más si se te hace necesario), para mantener la cantidad de agua necesaria en tu cuerpo que permita su correcto funcionamiento y evitar alguna consecuencia de deshidratación. No te preocupes, la sed será un síntoma constante, pero lo recomendado es tomar agua antes de tener sed.
- Un adecuado consumo de calcio: Durante el período de lactancia materna, se recomienda consumir 3 o 4 lácteos por día para alcanzar el requerimiento diario de calcio. Leche, yogurt, quesillo, queso fresco son buenas alternativas para lograrlo. Si no logras consumir esta cantidad de lácteos por día es importante que te asesores con un profesional de salud que te pueda guiar a alcanzar el requerimiento de calcio diario, evitando problemas futuros, como la osteoporosis.
- Incluir frutas y verduras de distintos colores cada día: Las frutas y verduras son grandes aportadores de vitaminas y minerales, en general asociadas a su color. Por lo tanto, es importante incluir todo tipo de verduras e incluir todos los colores, para hacer la alimentación lo más completa posible. La recomendación general es lograr por lo menos 5 porciones, 2 frutas y 3 verduras, por día. Además, darle variedad a la alimentación diaria permite que la leche materna tome distintos sabores a los cuales el bebé se irá acostumbrando, facilitando la incorporación de alimentos cuando le toque.
- Consumir pescado al menos 2 veces por semana: Los pescados, especialmente los grasos como el atún, salmón, sardinas y jurel tienen un alto contenido de omega 3. Tener un aporte adecuado en la alimentación materna permitirá que este omega 3 llegue a tu bebé, y que favorezca el desarrollo óptimo del sistema nervioso central, cerebro y vista. La recomendación aplica para pescado fresco, congelados o enlatado al agua, cocido al horno, al vapor o a la plancha.
- Consumir legumbres en guisos y ensaladas todas las veces que puedas: Las legumbres son un alimento que aporta gran parte de los nutrientes. Contienen proteínas completas al complementar con cereales como arroz, fideos, quínoa; contienen una buena cantidad de fibra y minerales tan importantes como el hierro y el zinc, que ayudan a asegurar la calidad nutricional de la leche materna.
Mitos de Alimentación para la Lactancia
Tradicionalmente existen muchos mitos en torno a la lactancia materna, especialmente en temas de alimentación. Aquí te derribamos algunos:
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- “Mientras más agua tome, más leche produciré”: No existe una relación entre la mayor ingesta de agua y mayor producción de leche. Lo más importante es el acople correcto y el vaciamiento frecuente del pecho. La estimulación de la producción de leche se da únicamente por la succión del bebé (o en su defecto, la que se produce como efecto de la extracción de leche).
- “No debo comer ajo, ya que cambia el sabor de la leche”: La leche materna sí cambia de sabor con las comidas, lo cual es positivo porque le entrega una experiencia sensorial distinta al niño o niña, y ayuda a que acepte mejor nuevos alimentos cuando inicie la alimentación complementaria.
- “Debo evitar legumbres y verduras que pueden ser flatulentos para evitar cólico en mi hijo o hija”: Los alimentos que pueden ser molestos para la madre no necesariamente lo son para el bebé, y muchos, tales como las legumbres, tienen un alto valor nutritivo, por lo que se recomiendan incluir en la dieta. El llamado es a observar caso a caso, cada niño es un mundo.
- “Debo evitar edulcorantes”: Hay edulcorantes, como la sucralosa, que tienen evidencia de uso seguro durante la lactancia materna. Sin embargo, es aconsejable que su consumo sea ocasional, para promover hábitos de vida saludable.
Recuerda que la lactancia materna es el alimento principal en los primeros 6 meses de vida y comer sanamente se convierte en una prioridad.
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