La comida rápida es una opción atractiva por su accesibilidad, conveniencia y sabor. Sin embargo, el consumo excesivo de estos alimentos puede tener consecuencias negativas para la salud.
El consumo incontrolado de grasas saturadas y trans puede contribuir a padecer enfermedades cardíacas y diabetes. La Asociación Estadounidense del Corazón recomienda limitar la ingesta diaria de grasas saturadas a 13 gramos diarios, mientras que la Organización Mundial de la Salud sugiere no más de 2,2 gramos de grasas trans para una dieta de 2.000 calorías.
En este contexto, surge la pregunta: ¿qué es más perjudicial, una hamburguesa o una porción de pizza? Para responder a esta interrogante, es crucial analizar el valor nutricional de ambos alimentos.
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En un estudio realizado por la compañía PlushCare, los investigadores analizaron el valor nutricional de cinco platos de comida rápida de 24 cadenas estadounidenses: hamburguesa con queso, hamburguesa de pollo, patatas fritas, batido de vainilla y ‘nuggets’. Recopilaron datos sobre el contenido de calorías, azúcar, grasas saturadas y sodio de todos los productos disponibles.
La cadena estadounidense de restaurantes de comida rápida Five Guys lideró la lista con sus hamburguesas con queso y patatas fritas menos saludables de todos los analizados. Al contrario, las hamburguesas con queso de Burger King y McDonald’s recibieron una puntuación de insalubridad relativamente baja.
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La McChicken de McDonald’s es la más saludable de su tipo entre las cadenas de comida rápida analizadas. La hamburguesa de pollo de la multinacional obtuvo aproximadamente la mitad de puntos de insalubridad en comparación con sus equivalentes de Burger King y KFC. Aunque la McChicken de McDonald’s es mucho menos insana que otras hamburguesas de pollo, sigue teniendo un alto contenido en sodio, grasa y calorías. Los nutrientes que contiene este bocadillo no son de alta calidad.
Los ‘nuggets’ de la cadena Popeyes destacan por sus niveles de grasas saturadas de aproximadamente el doble o más que los de cualquier otro equivalente analizado en el estudio. Los ‘nuggets’ de KFC y McDonald’s resultaron ser los menos insanos. Los niveles de grasas saturadas y azúcar de los nuevos ‘nuggets’ «100 % carne blanca» de KFC son nulos.
Las papas fritas tienen un alto contenido de sal y grasa. Los batidos de vainilla son los que contienen menos sodio en comparación con los demás productos del estudio. De las bebidas estudiadas, el batido de vainilla de Fatburger es el menos saludable de todos, con 890 calorías, 30 gramos de grasas saturadas y 86 gramos de azúcar.
Curiosamente, los productos de la cadena de comida rápida más famosa demonstraron resultados relativamente mejores en varias categorías en comparación con los de otros restaurantes.
A pesar de la adición de algunos elementos saludables, la comida rápida es aún menos saludable para que hace 30 años, según un análisis realizado en Estados Unidos. El análisis publicado en el Diario de la Academia de Nutrición y Dietética, demuestra que las entradas, los acompañamientos y los postres de comida rápida aumentaron significativamente en calorías y sodio, entradas y postres en tamaño de porción a lo largo del tiempo.
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Las hamburguesas tuvieron variaciones de entre 30 y 80 calorías en 5 años, mientras que los postres, variaciones de entre 60 y 120. «Necesitamos encontrar mejores maneras de ayudar a las personas a consumir menos calorías y sodio en los restaurantes de comida rápida. El requisito de que las cadenas de restaurantes muestren calorías en sus menús es un comienzo», explicó la investigadora Megan McCrory.
Un grupo de científicos halló ftalatos, una sustancia química dañina para la salud, en alimentos de populares restaurantes de comida rápida, según se desprende de un estudio publicado en Nature. Los especialistas descubrieron que el 81 % de todas las muestras analizadas contenían DnBP y el 70 % contenía DEHP. Ambas sustancias químicas han sido relacionados en numerosos estudios con problemas de fertilidad y reproducción. Los ftalatos también pueden aumentar el riesgo de trastornos del aprendizaje, atención y comportamiento en la infancia. Los alimentos que contienen carne, como las hamburguesas con queso y los burritos de pollo, presentaban niveles más elevados de ftalatos.
En el mundo se producen al año 2,8 millones de muertes asociadas al sobrepeso y obesidad. Chile no escapa a esta verdadera epidemia, marcando una tendencia al alza preocupante. Si en la población adulta (mayores de 15 años) la obesidad y sobrepeso alcanza al 67 por ciento (casi 9 millones de personas), la situación es más compleja entre los menores de edad. Si bien las causas son multifactoriales, el actual estilo de vida influye de manera importante en el incremento de los índices. Hoy la mayor parte del tiempo las personas están fuera del hogar, lo cual sumado a la búsqueda de rapidez y comodidad, se potencia el consumo de alimentos fuera de casa.
Estos nuevos hábitos de vida impactan de manera especial en los menores de edad preescolar y escolar. Para abordar este tema se realizó un estudio de evaluación cuali-cuantitativa de menús infantiles ofrecidos en restaurantes familiares (RF) y de comida rápida (CR) en Santiago, investigación desarrollada por dos estudiantes de la Universidad de Valparaíso (Marcela Ñunque y Lilian Salazar) para optar al título de nutricionista, la que se realizó en conjunto con la Organización de Consumidores y Usuarios de Chile (ODECU), constató que el 80 por ciento de los menús infantiles ofrecidos en los establecimientos mencionados calificaron como “malos” o “muy malos”, dado que sobrepasan las recomendaciones alimenticias infantiles, son deficientes en calidad nutricional y no cumplen criterios de alimentación saludable.
El análisis concluyó que el aporte de energía entregado por dichos menús supera con creces los requerimientos nutricionales de los menores en edad preescolar en los restaurantes familiares. Así lo alertan las cifras derivadas del estudio. Al comparar los requerimientos nutricionales de los niños con la energía y nutrientes aportados por los menús infantiles, se observa que en los restaurantes familiares el sodio alcanza 1.084 mg. En el caso de las calorías también hay diferencias. El otro índice considerado son los hidratos de carbono (azúcares), los que registran 68 gramos en los centros familiares y 53 en comida rápida, siendo lo recomendado 55 y 73 gramos para preescolares y escolares, respectivamente.
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Carina Valenzuela sostuvo que se evidencia un excesivo aporte y mala calidad nutricional de la mayoría de los menús ofrecidos para los niños, dado principalmente porque el tamaño de las porciones son muy grandes y porque la mayoría de los alimentos utilizados son preelaborados (prefritos), lo que se traduce en una excesiva ingesta de alimentos en un periodo corto de tiempo, por parte de los más pequeños del hogar. “Esto es de mucha preocupación, sobre todo porque se ha reportado un aumento de la frecuencia en que las familias chilenas comen fuera del hogar, lo que podría contribuir a las altas prevalencias de obesidad, que se observan tanto en adultos como en niños, en el país. Para ejemplificar el escenario, la nutricionista explicó que si un niño comiese fuera del hogar solo una vez por semana (una frecuencia baja en relación a datos reportados de 2 a 3 veces por semana que comen fuera del hogar las familias chilenas), al cabo de un año estaría consumiendo 12.720 kcal extras por sobre sus requerimientos. “Esto se traduce en que toda esa energía extra se almacenará en forma de grasa en su organismo, aumentando (adicionalmente) 1,8 kilos su peso corporal. Esto podría contribuir a que un niño pase de un estado nutricional normal a presentar sobrepeso u obesidad.
La académica asegura que de acuerdo a los resultados, se puede afirmar que nutricionalmente es mejor comer un plato de comida hecho en casa a lo que ofrecen los restaurantes en estos momentos y “lo que hay que tener presente es que el tamaño de las porciones debe ser moderado y que ojalá se incluyan guisos más tradicionales (sobre todo ahora en invierno), legumbres y pescados (2 o 3 veces por semana), verduras crudas o cocidas como ensaladas en cada comida, de postre fruta o preparaciones en base a lácteos con poca azúcar y que el bebestible preferente sea agua”.
La nutricionista de la UV dice que en base a los resultados de estos estudios “no se trata de ponerse extremista respecto a lo que comemos, pero si es necesario que las familias, y primordialmente los padres, tomen conciencia de la importancia que los niños (y ellos mismos) coman sanamente la mayor parte del tiempo, recordando que probablemente, los hábitos de los niños serán reflejo de los hábitos de sus padres, y que de eso dependerá su salud.
En Chile, cadenas como KFC, Mc Donald`s y Pizza Hut, consideradas en el informe realizado por el departamento de agricultura de EE.UU. e investigadores de la Universidad de Boston también están presentes en Chile. Ninguna norma evita, por ejemplo, que un niño compre un combo niño, un combo grande y se lo coma todo.
Sin embargo, Paolo Castro presidente del Colegio de Nutricionistas de Chile explicó a Publimetro que «varias de estas cadenas hicieron una reformulación bajando componentes como azúcares y grasas», esto tras la ley de alimentos, también conocida como ley de sellos. Cabe destacar que la mayoría de esas reducciones se hicieron según lo que exigía la ley, abordando los menú para niños y las alternativas para estudiantes.
Sin embargo, basta con revisar las opciones disponibles en las distintas cadenas para darse cuenta que la mayoría de ellas ofrecen productos altos en todo. Un menú con información nutricional Sobre la posibilidad de agregar información nutricional al menú, el dirigente señala que es algo que está considerado en futuras etapas de la misma ley. Dicha información sería clave, pues actualmente cuando una persona consume una hamburguesa con sello de «alto en grasa» o «alto en sodio», no se preocupa del detalle de esa información. Sobre esta situación, Castro explicó que la mejor medida para esta situación sería «aplicar educación alimentaria nutricional».
¿Tiene Chile la capacidad de enseñar nutrición en los colegios? Según el dirigente, al menos la cantidad de profesionales están. «En nuestro país hay cerca de 12.500 colegios, y tenemos más de 16.000 nutricionistas titulados.
Estudio de dos estudiantes de Nutrición advierte que la oferta de platos para niños sobrepasa el aporte calórico y son deficientes en calidad nutricional.
Tabla comparativa de calorías y grasas saturadas en diferentes comidas rápidas
| Producto | Calorías | Grasas Saturadas (g) |
|---|---|---|
| Batido de vainilla (Fatburger) | 890 | 30 |
| ‘Nuggets’ (Popeyes) | N/A | Alto |
Nota: Los valores pueden variar según la cadena y el tamaño de la porción.
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