Cada vez es más común encontrar personas interesadas en mejorar su salud a través de una alimentación balanceada y adecuada a sus necesidades individuales. Un régimen alimenticio, también conocido como dieta, es la forma en que una persona se alimenta habitualmente, es decir, los alimentos y bebidas que consume en su día a día. Los tipos de régimen alimenticio que se siguen pueden tener un impacto significativo en la salud física y mental.
Existen diferentes tipos de régimen alimenticio, desde la dieta vegetariana hasta la dieta paleolítica o la dieta cetogénica, y cada una de ellas presenta características y beneficios específicos. Es importante elegir el que mejor se adapte a nuestras necesidades y estilo de vida, siempre bajo la supervisión de un profesional de la salud.
Los regímenes alimenticios tienen aspectos positivos y negativos, y es importante evaluarlos cuidadosamente al momento de elegir un régimen alimenticio que se adapte a nuestras necesidades y objetivos personales.
Dietas vegetarianas y veganas ¿Tienen algún riesgo?
Tipos de Dietas
A continuación, exploraremos algunos de los tipos de dietas más comunes, destacando sus características principales:
Dieta Vegetariana
Este tipo de régimen se basa en el consumo exclusivo de alimentos de origen vegetal, evitando la ingesta de carne, pescado y productos derivados de animales. Existen subtipos de dietas vegetarianas que excluyen el consumo de carnes, leche y sus derivados. La mayoría lo hace motivado por causas animalistas. Existe evidencia de que las dietas veganas y vegetarianas tienen una menor prevalencia en comparación a una alimentación omnívora en cuanto al riesgo de presentar diabetes tipo 2.
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Los vegetarianos pueden tener una menor ingesta de vitamina B-12, hierro, calcio, vitamina D y ácidos grasos omega 3. Las verduras no contienen vitamina B12, por lo tanto, las fuentes de un vegetariano son los productos lácteos y huevos. Vegetarianos en general y veganos tienen ingesta de vitamina B12 de aprox 0,3 mg/d lo que es suficiente para prevenir la anemia y macrocitosis.
Es necesario realizar una acabada anamnesis de los alimentos consumidos y recomendar aquéllos fortificados o con concentración mayor en determinados nutrientes para evitar así las carencias a largo plazo. La información debe ser individualizada dependiendo del tipo de dieta vegetariana, edad del paciente, habilidades personales en la preparación de alimentos y nivel de actividad. Siguiendo una adecuada alimentación no es necesario el consumo de suplementos alimentarios a menos que existan patologías diagnosticadas en exámenes de inicio. Sin embargo, en la práctica clínica se ha visto que pacientes mujeres en edad fértil lacto ovo vegetarianas puede presentarse anemia ferropriva y depleción de los depósitos de fierro.
Actualmente, la principal fuente de información de vegetarianos es internet (casi el 50%), mientras que los vegetarianos que acuden a profesionales de la salud para una adecuada orientación con respecto a los alimentos fortificados o bien enriquecidos en nutrientes es muy bajo.
No es necesario solicitar exámenes generales de salud previo al inicio de la dieta o en su evolución siempre y cuando sea un adulto, sin patologías concomitantes, no embarazada, y a menos que el paciente lo requiera o exista sospecha de enfermedades concomitantes.
Dieta Ovolactovegetariana
Este tipo de régimen alimenticio combina el consumo de alimentos de origen vegetal con la ingesta ocasional de carne y pescado.
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Dieta Paleolítica
Esta dieta se basa en la alimentación de nuestros ancestros del Paleolítico, antes de la aparición de la agricultura.
Dieta Cetogénica
Este régimen alimenticio se caracteriza por el consumo de alimentos ricos en grasas y proteínas, y la reducción drástica de carbohidratos.
Dieta Baja en Grasas
Como su nombre indica, este tipo de régimen alimenticio se basa en la reducción de la ingesta de grasas, especialmente las saturadas, y el aumento del consumo de carbohidratos y proteínas.
La Dieta en el Deporte
La dieta en el deportista tiene en general las mismas características que para la población no deportista. No obstante presenta algunas variaciones en función del tipo de actividad y de la competencia, para adaptarse a las necesidades de cada deporte en concreto. El deportista en general necesita un mayor aporte de energía mediante los alimentos, para poder suplir los importantes gastos energéticos que se requieren durante la competencia, ya que la actividad deportiva supone un incremento de las necesidades calóricas, al mismo tiempo que necesita un aumento del aporte de agua para reponer las pérdidas de la misma por el sudor.
Existen multitud de fórmulas energéticas, complejos vitamínicos, etc, promocionados para los deportistas que son de dudosa efectividad y que en ningún caso mejorarán los beneficios que pueden obtenerse con una dieta equilibrada. En el deporte la proporción de hidratos de carbono de la dieta debe estar aumentada en un aproximadamente 70%, manteniendo el mismo porcentaje de proteínas y disminuyendo un poco el porcentaje de grasas.
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La elección tanto del tipo de alimento como de la cantidad que se va a consumir antes de la competencia depende de diversos factores físicos y psicológicos, por lo que conviene que cada deportista elija los alimentos según sus costumbres y el tipo de deporte a realizar. Los hidratos de carbono son el principal combustible energético de nuestro organismo, por lo que la comida previa a la competencia deportiva debe contemplar una buena dosis de alimentos ricos en carbohidratos complejos como pasta, arroz, pan, patatas o cereales. Por el contrario, conviene no abusar de los hidratos de carbono simples presentes en los alimentos dulces (zumos de frutas, azúcar, miel, fruta fresca y desecada, almíbar, caramelo, dulces, chocolate, repostería, bebidas refrescantes azucaradas y mermeladas).
La importancia que los hidratos de carbono presentan en la alimentación de los deportistas ha hecho que algunos entrenadores recomienden llevar a cabo una sobrecarga de hidratos de carbono en los días previos a la competencia. Aproximadamente una hora antes de la competencia conviene tomar un pequeño tentempié compuesto por una bebida con el adecuado contenido en hidratos de carbono y sales minerales. Puede ser casera o una bebida isotónica comercial, con un poco de pan o galletas. El tipo de ejercicio que se haga influirá en la elección de los alimentos. Por ejemplo, los atletas que tienen que competir corriendo son más propensos a sufrir molestias digestivas e incluso vómitos, ya que se mueven todos los órganos de arriba abajo continuamente.
Dietas de Moda y su Efecto en Niños
Hoy en día está en boga la alimentación sana, orgánica y el consumo de súper alimentos -que entre algunas de sus características que más destaca el mercado- ayudan a bajar de peso, aceleran el metabolismo y queman grasas, casi por arte de magia. Para aclarar mitos y verdades al respecto de las dietas de moda, conversamos con la Dra. Catalina Le Roy, Pediatra Docente de la División de Pediatría de la Escuela de Medicina UC, y especialista en nutrición pediátrica, quien nos comenta al respecto de éstas.
“Existe una gran diversidad de dietas de moda, como las interpretaciones que se hacen de ellas al llevarlas a cabo, pero sus conceptos no están sustentados en suficiente evidencia científica. Por lo general son restrictivas de varios alimentos, no son balanceadas, generando déficit de nutrientes que el cuerpo necesita, por lo que no son recomendables en la edad pediátrica ni para adolescentes ”.
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