La obesidad es una epidemia global, y Chile no es una excepción. Ante este panorama, el consumo de medicamentos para bajar de peso ha aumentado preocupantemente en los últimos años. Muchas personas buscan alternativas para perder peso rápidamente, especialmente antes del verano.
Pero, ¿qué tan efectivos son realmente los métodos naturales y los fármacos para la pérdida de peso? ¿Existen riesgos asociados con su uso? A continuación, exploraremos estas preguntas basándonos en la opinión de expertos y estudios científicos.
Tasas de obesidad en adultos en Estados Unidos en 2022. Fuente: CDC
¿Qué son los "Quemadores de Grasa"?
“Los quemadores de grasa son suplementos dietarios que pueden contener productos naturales o artificiales. Sobre estos productos se dice que ayudan a personas con obesidad a perder kilos y tener una forma más escultural. Existen diferentes productos que han sido propuestos como 'quemadores de grasa', dentro de los que se incluyen la cafeína, extracto de té verde, carnitina, entre otros”, explica el doctor Rodrigo Troncoso, subdirector del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA) de la U.
Por su parte, Karin Papapietro, médico, nutrióloga integrante de Grupo Transdisciplinario para la investigación, docencia y extensión en Obesidad de Poblaciones (GTOP), dice que desde un punto de vista médico “los quemadores de grasa no existen, no existe un medicamento que queme grasa. El tejido adiposo debe ser metabolizado para que disminuya su espesor y su cantidad, y eso lo hace el cuerpo a través de un montón de reacciones bioquímicas.
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El término “quemador de grasa” se utiliza para describir suplementos nutricionales que contienen ciertos ingredientes que supuestamente aumentan de forma aguda el metabolismo de las grasas, la pérdida de peso, la oxidación de grasas durante el ejercicio o de alguna manera provocan adaptaciones a largo plazo que promueven el metabolismo. Los quemadores de grasa tienen un efecto termogénico, es decir, que trabajan sobre la capacidad del cuerpo de producir calor, aumentando la temperatura corporal a través de diversas acciones sobre el metabolismo.
Efectividad y Regulación
El doctor Troncoso aborda los efectos de este tipo de medicamentos. Apunta a que se habla de diversos beneficios para la pérdida de peso, que incluyen la disminución del apetito, con lo cual se consumen menos calorías, que incrementa el metabolismo quemando más calorías y que pueden reducir la grasa que se absorbe.
Sin embargo, advierte que “preocupante es el hecho que estos productos no son regulados en Estados Unidos por la FDA (U.S Food and Drug Administration) o, en el caso de Chile, por el Instituto de Salud Pública (ISP), agencias que se encargan de verificar la efectividad de los medicamentos.
La doctora Papaprieto, en tanto, observa que las personas creen que tomando estos productos “el tejido adiposo, o sea, la grasita que tienen en los rollitos, en las caderas o en el abdomen se va a deshacer, pero eso es un error, eso no existe. Por lo tanto, no hay razón para tomar estos productos en las personas que quieren disminuir su peso, eso es un engaño”. Finalmente, advierte que “en los niños es muy peligroso dar un producto que pueda aumentar la presión arterial, que le pueda aumentar los latidos cardiacos”.
Actualmente no existe ningún tipo de evidencia científica que respalde el real funcionamiento de los quemadores de grasa, por lo cual, el llamado es a no consumir este tipo de productos. Diferentes estudios han demostrado que la cafeína aumenta la movilización de las grasas desde los tejidos, sin embargo, es importante comprender que esto “no significa que estas grasas vayan a ser utilizadas y si se consume la misma cantidad de calorías esta grasa volverá a depositarse, lo mismo ocurre con el té verde.
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Cabes señalar, que, según los especialistas, la lista de suplementos para quemar grasas está impulsada por la industria y es probable que siga creciendo a un ritmo que no es, ni puede ser igualado por un aumento similar en la base científica. Existen de distintos tipos, y todos tienen sus respectivas contraindicaciones.
Ejemplos de suplementos comercializados como quemadores de grasa.
Medicamentos Aprobados para la Obesidad
Según un estudio, los efectos secundarios son un factor a tener en cuenta. Actualmente, en Estados Unidos hay cinco fármacos aprobados para gestionar la obesidad. Pero se ha sabido poco sobre cómo se comparan, apuntó el Dr. Los hallazgos, basados en un total de más de 29,000 personas, muestran que los cinco fármacos pueden funcionar.
Específicamente, las personas que usaron Qsymia (fentermina topiramato) o Saxenda (liraglutida) tuvieron las probabilidades más altas de perder al menos un 5 por ciento de su peso corporal. Advirtió que las cifras de su equipo son solo promedios de varios grupos de estudio. Además, dijo, los efectos secundarios de cada medicamento varían, y ese es un factor importante en las decisiones sobre el tratamiento.
Nikhil Dhurandhar, ex presidente inmediato de la Sociedad de la Obesidad (Obesity Society), se mostró de acuerdo en que las personas responden de forma distinta a cualquier medicamento para perder peso dado. «En general, si se administra el fármaco ‘X’, habrá una amplia variación en las respuestas de los pacientes», dijo Dhurandhar, que también es profesor de ciencias de la nutrición de la Universidad Técnica de Texas, en Lubbock.
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Algunas personas perderán «cero» peso (o incluso ganarán peso), mientras que otras verán cómo el peso desaparece, comentó Dhurandhar. También enfatizó que no hay una pastilla mágica para perder peso. «Esos fármacos pueden ayudar a comer menos a través de efectos sobre el apetito», explicó Dhurandhar.
En el estudio, el equipo de Singh analizó los hallazgos de 28 ensayos clínicos que evaluaron a los cinco fármacos aprobados para la obesidad: Qsymia, Saxenda y Xenical, junto con Belviq (lorcaserina) y Contrave (naltrexona-bupropión). En promedio, encontraron los investigadores, cada medicamento funcionaba mejor que un placebo para ayudar a los adultos a perder peso.
Las personas que tomaron Qsymia típicamente perdieron la mayor cantidad de peso: casi 20 libras (9 kilos) más, frente a los pacientes que tomaron placebos. Las personas que tomaban Xenical o Belviq tendían a perder la menor cantidad de peso: 6 o 7 libras (2.7 o 3.2 kilos) más que los usuarios de placebos.
Pero no todos se beneficiaron. En los estudios de todos los fármacos, una cantidad significativa de personas se retiraron debido a los efectos secundarios, anotó Singh. Y era más habitual que se retiraran con ciertos fármacos, halló el estudio. Igual que la gente varía respecto al éxito a la hora de perder peso con cualquier fármaco dado, su riesgo de efectos secundarios también será distinto, dijo Singh.
Dio el ejemplo del Contrave. Debido a que contiene el antidepresivo bupropión, tiene un recuadro de advertencia sobre el riesgo potencial de pensamientos suicidas. «Necesitamos datos a largo plazo», concurrió Dhurandhar.
Pero, dijo, los medicamentos son una opción importante para gestionar la obesidad. Referencia: Khera R, Murad MH, Chandar AK, et al. Association of Pharmacological Treatments for Obesity With Weight Loss and Adverse Events: A Systematic Review and Meta-analysis.
Mientras los pacientes consideran medicamentos como Wegovy, Ozempic, Zepbound y Mounjaro para tratar la obesidad, los expertos dicen que las opciones no son tan simples. Las personas con obesidad ahora pueden elegir entre dos medicamentos potentes para ayudarlas a perder peso. Uno es la semaglutida, vendida por Novo Nordisk como Wegovy para el tratamiento de la obesidad y como Ozempic para la diabetes. El segundo, la tirzepatida, es vendida por Eli Lilly como Zepbound para la obesidad y como Mounjaro para la diabetes.
Muchas personas que no tienen ni obesidad ni diabetes usan estos medicamentos para adelgazar. Un estudio reciente sugirió que las personas perdieron más peso usando Mounjaro que Ozempic, y puede que te preguntes: ¿cuál debería usar? Y si ya estoy tomando uno de ellos, ¿debería cambiar?
Según los expertos en medicina de la obesidad, las respuestas no son tan sencillas. Por ahora, es difícil decirlo. Toda la información disponible proviene de “estudios con muchos fallos”, dijo la Dra. Diana Thiara, directora médica de la clínica de pérdida de peso de la Universidad de California en San Francisco. Entre ellos se incluye el reciente estudio que compara Mounjaro y Ozempic.
Utilizando registros médicos electrónicos, los investigadores informaron que quienes tomaron Mounjaro perdieron un promedio del 15,3% de su peso después de un año. Quienes tomaron Ozempic perdieron un promedio del 8,3%. Aunque esto suena impresionante, la Dra. Susan Z. Yanovski, codirectora de la Oficina de Investigación de la Obesidad del Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales, dijo: «No tomaría ninguna decisión sobre mi atención médica basándome únicamente en un estudio como este».
La utilización de registros médicos electrónicos entraña una dificultad inherente, señaló, porque no se sabe por qué los pacientes tomaban los medicamentos (el estudio se realizó antes de que se aprobaran Wegovy y Zepbound para tratar la obesidad. Los medicamentos que se comercializan, Ozempic y Mounjaro, se aprobaron para tratar la diabetes. Sin embargo, muchos de los participantes del estudio no padecían diabetes).
Los investigadores tampoco conocían las dosis; solo sabían que se había expedido una receta. Esto es un problema porque los medicamentos se pueden recetar en diferentes dosis, lo que “puede llevar a diferentes resultados de pérdida de peso”, señaló Tricia Rodríguez, científica aplicada sénior de Truveta Research e investigadora principal del estudio comparativo. Y el Dr.
También es cierto que los ensayos clínicos de los fármacos mostraron diferencias en la pérdida de peso. Novo Nordisk informó que los participantes que tomaron Wegovy perdieron el 14,9% de su peso corporal después de 68 semanas. En el caso de Zepbound, Eli Lilly dijo que los participantes perdieron el 20,9% después de 72 semanas con una dosis de 15 miligramos.
Pero esos no fueron estudios comparativos en los que se probaron los fármacos entre sí, lo que dificulta la comparación de los resultados. Las investigaciones futuras deberían ofrecer mejores respuestas: Eli Lilly está llevando a cabo un ensayo clínico que compara Zepbound con Wegovy en personas obesas que no padecen diabetes.
Puede que dependa de su seguro médico. Algunas aseguradoras pagarán por uno pero no por el otro, dijo la Dra. Thiara. Otras, añadió, insistirán en que los pacientes comiencen con Wegovy y sólo pagarán por Zepbound si no logran perder peso o si los efectos secundarios son intolerables. Ella ha recetado ambos a sus pacientes, pero dice que su elección a menudo está determinada por el seguro del paciente. “Las compañías de seguros dictan gran parte de lo que podemos hacer”, dijo el Dr. Thiara.
O tal vez su médico esté siendo cauteloso. Wegovy ha existido por más tiempo, señaló el Dr. Yanovski. La semaglutida reduce el riesgo de enfermedad cardiovascular, algo que aún no se ha demostrado con la tirzepatida. El fármaco también reduce las complicaciones en personas con enfermedad renal.
Novo Nordisk descubrió en otro ensayo clínico que Wegovy mejoraba el funcionamiento físico (como la capacidad para hacer ejercicio) en personas con obesidad e insuficiencia cardíaca. Por otra parte, Eli Lilly descubrió que Zepbound podía ayudar con la apnea del sueño. Los pacientes que tomaron el fármaco también tuvieron una presión arterial significativamente más baja.
Si le va bien con Wegovy y su salud ha mejorado, es posible que le convenga continuar usándolo, dijo el Dr. Rudolph Leibel, investigador de diabetes y obesidad en el Centro Médico Irving de la Universidad de Columbia. No está claro si cambiar a Zepbound sería mejor. “Por otro lado”, dijo el Dr. Leibel, “claramente hay personas que no responden bien a la semaglutida y podrían beneficiarse al cambiar a tirzepatida”.
Si un paciente está más saludable después de comenzar a tomar Wegovy, con cambios como presión arterial más baja y una reducción de la cantidad de grasa e inflamación en el hígado, por ejemplo, eso es un argumento para seguir tomando el medicamento, dijo el Dr. Yanovski.
Por supuesto, dijo el Dr. Thiara, muchos pacientes quieren perder tanto peso como puedan; muchos han luchado contra la obesidad y su estigma durante años y solo quieren que termine. Si cambiar a Zepbound los ayudará a perder más peso, quieren hacerlo. La Dra. Thiara dijo que hizo hincapié en los objetivos con sus pacientes: el objetivo es estar saludable, “no ser talla 2”.
Cuando los pacientes comienzan a tomar un medicamento contra la obesidad, sus médicos suelen recetar una dosis baja y luego la van aumentando. El objetivo es minimizar los efectos secundarios, como las náuseas y los vómitos. Los expertos en medicina de la obesidad afirman que no hay datos que indiquen que cambiar de un fármaco a otro en dosis más altas pueda provocar problemas, pero muchos médicos son cautelosos y quieren dar a los pacientes al menos un mes con la dosis más baja del nuevo fármaco para ver qué tan bien lo toleran.
Otro factor a tener en cuenta es si es más fácil conseguir un medicamento que otro. Como la demanda es tan alta y la producción no puede satisfacerla, ambos medicamentos pueden ser difíciles de conseguir y su disponibilidad “varía de un lado a otro”, señaló el Dr. Los fármacos en desarrollo prometen ser incluso más potentes para provocar la pérdida de peso que los dos que se encuentran en el mercado. Los economistas esperan que, con más fármacos, los precios bajen y las restricciones de suministro se alivien. Los médicos esperan que la decisión de qué medicamento recetar sea aún más compleja.
Pero ese es un buen problema, dijo el Dr. Leibel, y agregó que le recordaba la evolución de los medicamentos para la presión arterial alta. En los primeros tiempos, sólo había unos pocos, y eran menos eficaces y tenían más efectos secundarios que las docenas de medicamentos para la presión arterial que hay hoy en día. Ahora, la mayoría de los pacientes pueden encontrar un medicamento o una combinación de medicamentos para controlar su presión arterial sin efectos secundarios o con efectos secundarios mínimos. Los medicamentos contra la obesidad, predijo, seguirán un camino similar.
“Este es un nuevo punto de inflexión en la historia del tratamiento de la obesidad”, afirmó el Dr.
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“Muchas personas tratan de revertir su sobrepeso y obesidad a través de la automedicación, muchas veces se recurre a medidas desesperadas y a formulaciones ‘milagrosas’ para perder peso rápidamente y sin sacrificios”, explica Valeria Jorquera, académica de la Escuela de Química y Farmacia de la U.
Según la químico farmacéutico, “entre los fármacos más utilizados para la reducción de peso en nuestro país, se encuentra la Fentermina, Lorcaserina, Orlistat y múltiples formulaciones clasificadas como suplementos naturales. El Orlistat actúa impidiendo la absorción de grasas.
“En el mercado nacional además se comercializan suplementos alimenticios que sugieren reducciones milagrosas sin tener respaldo científico que avalen sus propiedades. Llega el verano y muchas personas comienzan a buscar alternativas para bajar de peso antes de vacaciones.
El tratamiento consiste en inyecciones de los fármacos liraglutide y semaglutide, medicamentos utilizados para tratar la diabetes tipo 2, sin embargo, también ayudan a la pérdida de peso debido a que son reguladores fisiológicos del apetito. El Dr. Juan Carlos Vega, nutriólogo de CLC explica que “todos ellos han sido autorizados para pacientes con diabetes y obesidad. Una de las razones por las que más se ha popularizado este medicamento es porque permite adelgazar un 15% en promedio.
El especialista CLC, agrega que “estos fármacos pertenecen a la familia del GLP-1 que actúa en el centro de control del apetito a nivel cerebral, específicamente en el hipotálamo, reduciendo la sensación del apetito y provocando saciedad precoz.” Sin embargo, el Dr.
Pero no hay que dejarse deslumbrar por la popularidad del famoso fármaco. Entre las desventajas, uno de los laboratorios que comercializa el medicamento, advierte que podría causar efectos secundarios graves, entre ellos, posibles tumores tiroideos e incluso cáncer. Y no sólo eso, también puede provocar inflamación del páncreas (pancreatitis), cambios en la vista, bajo nivel de azúcar en la sangre (hipoglucemia), insuficiencia renal, reacciones alérgicas graves, problemas de la vesícula biliar, náuseas, vómitos, diarrea, dolor de estómago y estreñimiento.
Pese a estas advertencias, las inyecciones subcutáneas de liraglutide y semaglutide han conseguido bastante popularidad en todo el mundo, y eso que el valor del fármaco no es precisamente económico -bordean los $150.000 cada jeringa-. Prometen bajar de peso de manera rápida y efectiva, pero la realidad es que pueden traer graves problemas para la salud.
Supervisión Médica y Efecto Rebote
Si bien los medicamentos para el control del peso corporal se han vuelto populares, el uso de estos fármacos debe ser controlado de cerca por un especialista. Recientemente el Instituto de Salud Pública (ISP) retiró del mercado un medicamento debido a la dependencia que podría provocar en las personas que lo usaban y al daños que podría generar a nivel cardiovascular.
Pero, ¿cómo funcionan estos medicamentos que ayudan a reducir un importante porcentaje del peso corporal? A continuación, un grupo de especialistas en nutriología explican en qué ocasiones son necesarios los tratamientos farmacológicos y en qué casos no. Junto a eso, remarcan que si bien ayudan, los medicamentos no son “milagrosos”. El “efecto rebote” puede estar a la vuelta de la esquina si no se lleva el tratamiento de forma adecuada. No todos fueron hechos para controlar el peso, pero su mecanismo ayuda a inhibir el apetito, entre otras cosas.
La Dra. Eliana Reyes, nutrióloga y directora de la Escuela de Nutrición y Dietética de la Universidad de los Andes explica que los medicamentos más recetados en nuestro país son la fentermina, que inhibe el apetito pero. que está aprobada en Chile para el uso en la obesidad pero en un tratamiento máximo de 3 meses o 12 semanas. También están otros medicamentos de acción central, como una asociación el bupropión y la naltrexona. Ambos tienen una sinergia en su efecto de disminuir el apetito y también produce una disminución de la avidez por los carbohidratos. “Es ideal para las personas que son muy ansiosas”, agrega Reyes.
Otro de los medicamentos más utilizados actualmente en Chile son los análogos del péptido GLP-1, tales como la liraglutida y la semaglutida -este último conocido popularmente como Ozempic-. Estos tienen una acción a nivel del tubo digestivo, donde aumentan el estado la saciedad al disminuir el vaciamiento gástrico. También provocan efectos a nivel central inhibiendo el apetito.
Eso sí, existen medicamentos que su objetivo no es la pérdida de peso, pero de igual forma se indica. La semaglutida es un ejemplo de ello. Aún el ISP no ha aprobado este medicamento para la pérdida del peso, pero sí para controlar los niveles de glicemia en el organismo. “Es tan efectiva que se usa en ambas indicaciones, y eso hace que los pacientes sin diabetes también lo usen y obtengan los mismos resultados”, comenta el nutriólogo y diabetólogo de la Clínica UC Christus, Javier Vega.
