El accidente cerebrovascular (ACV), también conocido como derrame cerebral, es una condición médica grave que afecta el flujo sanguíneo al cerebro, lo que puede ocasionar daño cerebral y diversos síntomas. Un accidente cerebrovascular (ACV), también conocido como derrame cerebral, ocurre cuando el flujo de sangre al cerebro se detiene o se interrumpe debido a un coágulo de sangre (isquemia) o la ruptura de un vaso sanguíneo (hemorragia). Cuando el cerebro no recibe suficiente oxígeno y nutrientes de la sangre, las células cerebrales comienzan a morir rápidamente, lo que puede llevar a una disfunción cerebral grave e incluso a la muerte.
Existen dos formas principales de Accidente Vascular: el isquémico y el hemorrágico. En el primero se produce un infarto cerebral (muerte de una parte del cerebro) al taparse un vaso sanguíneo, generalmente una arteria, y en el segundo se registra una hemorragia al romperse la pared de un vaso dentro del cerebro o alrededor de este.
Hay varios tipos de ACV, siendo los más comunes el isquémico y el hemorrágico. Un accidente cerebrovascular isquémico ocurre cuando un coágulo de sangre obstruye el flujo de sangre a una parte del cerebro. Es importante buscar atención médica inmediata si se sospecha de un ACV isquémico, ya que el tratamiento temprano puede reducir el daño cerebral y mejorar las posibilidades de recuperación. El tratamiento puede incluir la administración de medicamentos anticoagulantes para disolver el coágulo o cirugía para retirar el coágulo.
Es importante buscar atención médica inmediata si se sospecha de un ACV hemorrágico, ya que el tratamiento temprano puede reducir el daño cerebral y mejorar las posibilidades de recuperación. El tratamiento puede incluir cirugía para reparar el vaso sanguíneo dañado, reducir la presión intracraneal o drenar el exceso de líquido cerebral.
También conocido como mini-AVC, es un evento temporal en el que se produce una interrupción temporal del flujo de sangre al cerebro. El tratamiento puede incluir medicamentos para reducir el riesgo de coágulos de sangre, cambios en el estilo de vida, como dejar de fumar, mantener una dieta saludable y hacer ejercicio regularmente, y en algunos casos, cirugía para eliminar la placa arterial o reparar las anomalías vasculares.
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Los síntomas de un accidente cerebrovascular pueden variar dependiendo de la ubicación y la gravedad del daño cerebral. Las principales causas de un accidente cerebrovascular pueden variar dependiendo del tipo de ACV.
Además, es importante mantenerse activo físicamente y mantener un peso saludable para reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares y ACV. Además, se recomienda limitar el consumo de alimentos procesados, ricos en grasas saturadas, grasas trans, colesterol y sodio, ya que pueden aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares, incluidos los ACV.
La Importancia de la Nutrición Post-ACV
El tratamiento médico adecuado para el ACV, que puede incluir terapia de rehabilitación y medicamentos, es fundamental. El insomnio puede afectar negativamente la recuperación y rehabilitación de los pacientes con ACV. El sueño de calidad es crucial para la reparación y regeneración del cerebro, y la falta de sueño adecuado puede interferir con estos procesos.
Los alimentos ultraprocesados son un importante problema de salud pública por sus posibles efectos adversos para la salud. Ahora, un estudio del Departamento de Epidemiología y Prevención del IRCCS Neuromed en Pozzilli (Italia) explora los efectos en la salud de una gran parte de la dieta de alimentos ultraprocesados en personas que ya padecen enfermedades cardiovasculares. Los hallazgos indican un mayor riesgo de un segundo ataque cardíaco (o accidente cerebrovascular), esta vez fatal.
El estudio, publicado en European Heart Journal, la revista de la Sociedad Europea de Cardiología, siguió a 1.171 personas que participaron en el proyecto epidemiológico Moli-sani durante más de diez años. Todos ellos ya tenían enfermedad cardiovascular en el momento de su inclusión en el estudio. En cuanto a la dieta seguida por los participantes, los investigadores se centraron en el consumo de alimentos ultraprocesados, elaborados en parte o en su totalidad con sustancias no utilizadas habitualmente en la cocina (proteínas hidrolizadas, maltodextrinas, grasas hidrogenadas, por ejemplo) y que generalmente contienen diversos aditivos tales como: colorantes, conservantes, antioxidantes, agentes antiaglutinantes, potenciadores del sabor y edulcorantes.
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«Vimos - explica Marialaura Bonaccio, investigador del Departamento de Epidemiología y Prevención y primera autora del estudio, que las personas con un mayor consumo de alimentos ultraprocesados tienen un riesgo dos tercios más alto de un segundo ataque cardíaco o accidente cerebrovascular, esta vez fatal, en comparación con los participantes que comen estos alimentos con menos frecuencia. La probabilidad de morir por cualquier causa también es un 40% mayor. Es importante subrayar que la definición de alimento ultraprocesado no está vinculada al contenido nutricional, sino al proceso utilizado para su preparación y almacenamiento. En otras palabras, incluso si un alimento es nutricionalmente equilibrado, podría considerarse ultraprocesado.
“Este estudio - dice Licia Iacoviello- Director del Departamento de Epidemiología y Prevención de Neuromed - transmite un mensaje importante: es hora de superar la distinción entre alimentos saludables y no saludables únicamente sobre la base del valor de los nutrientes. Es decir, una persona podría seguir una dieta mediterránea, quizás rica en legumbres o verduras, una dieta saludable diríamos. Pero la simple definición de ‘mediterráneo’ no nos dice ‘cómo’ se prepararon esos alimentos. Las verduras frescas no son lo mismo que las verduras precocidas y condimentadas, y lo mismo ocurre con muchos otros alimentos. Es un factor a tener en cuenta cada vez más a la hora de asesorar a los ciudadanos sobre una nutrición adecuada.
Alimentos Recomendados para la Recuperación del ACV
- Frutas y verduras: Son ricas en vitaminas, minerales y antioxidantes que ayudan a mantener la salud cardiovascular.
- Cereales integrales: Son ricos en fibra y nutrientes esenciales que ayudan a reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
- Pescado: El pescado es rico en ácidos grasos omega-3 que tienen propiedades antiinflamatorias y ayudan a reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
- Frutos secos y semillas: Son ricos en grasas saludables, fibra y nutrientes esenciales que ayudan a reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
- Aceite de oliva: El aceite de oliva es rico en grasas monoinsaturadas que ayudan a reducir el colesterol y proteger la salud cardiovascular.
Es importante recordar que una dieta saludable debe ser equilibrada y variada, y debe incluir una amplia variedad de alimentos nutritivos.
Ácidos Grasos Omega-3 y su Importancia
Los distintos tipos de alimentos están relacionados con riesgos de diferentes tipos de accidente cerebrovascular, según un estudio publicado en el European Heart Journal. “El hallazgo más importante es que un mayor consumo de fibra dietética y frutas y verduras se asoció fuertemente con menores riesgos de accidente cerebrovascular isquémico, lo que respalda las directrices europeas actuales”, dijo la primera autora, la Dra.
Los ácidos grasos omega-3 son una familia de compuestos orgánicos que se pueden encontrar de forma natural en una variedad de alimentos. El ácido alfa-linolénico (ALA) es un ácido graso omega-3 esencial, lo que significa que nuestro organismo no es capaz de producirlo endógenamente y debemos aportarlo a través de la dieta. El ALA se encuentra sobre todo en alimentos de origen vegetal, como los aceites de chía (contiene aproximadamente un 60% de ALA sobre el total de ácidos grasos del aceite), linaza (55% de ALA), albahaca (50% de ALA), sacha inchi (45% de ALA), rosa mosqueta (30% de ALA) o nuez (10% de ALA), entre otros.
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El ácido estearidónico (SDA) también es un ácido graso omega-3 presente en aceites de semilla vegetales como los de las plantas Echium plantagineum (10-15% de SDA del total de ácidos grasos) y Buglossoides arvensis (15-20% de SDA). Si bien el ácido estearidónico no es tan conocido en el mundo de la nutrición como otros ácidos grasos de esta familia, los estudios que se han realizado con este ácido graso apuntan a un potencial beneficio para la salud cardiovascular, ya que su tasa de conversión a ácidos grasos omega-3 de cadena más larga como el ácido eicosapentaenoico (EPA) es más alta que en el caso del ALA. Aunque estos aceites ricos en ácido estearidónico se comercializan en forma de suplementos nutricionales en algunos países, en Chile aún no se encuentran disponibles.
Los ácidos grasos eicosapentaenoico (EPA) y docosahexaenoico (DHA) son probablemente los ácidos omega-3 más conocidos, y sus propiedades beneficiosas para la prevención de enfermedades cardiovasculares son de las más reconocidas y referenciadas de entre los efectos saludables atribuibles a los ácidos grasos omega-3. Aunque EPA y DHA pueden ser sintetizados por el organismo humano a partir de ALA, la tasa de conversión es bastante reducida, por lo que sólo una fracción de todo el ALA consumido acaba transformándose en EPA y DHA. Por este motivo, se recomienda el consumo directo de ambos ácidos grasos a través de la dieta.
EPA y DHA se encuentran de forma natural en alimentos de origen marino como pescados y mariscos, aunque su contenido varía considerablemente en función de la especie de la que se trate y de las condiciones ambientales y alimentarias en las que se desarrollan estos organismos. Lamentablemente, no existe mucha información accesible sobre el contenido de ácidos grasos omega-3 en pescados y mariscos consumidos en Chile. En términos generales, se recomienda un consumo de EPA+DHA de 500 mg/día de forma regular para contribuir a la prevención de enfermedades cardiovasculares en adultos sanos. En cambio, en pacientes que ya han sufrido un evento cardiovascular se debe realizar un aporte de EPA y DHA mayor a 1 g/día, lo que normalmente se consigue a través de suplementos concentrados procedentes de aceites de pescado u otras fuentes marinas (krill, microalgas, entre otros). En Chile, la recomendación de la guía alimentaria de consumir productos del mar al menos dos veces por semana no se alcanza, ya que según la última Encuesta Nacional de Salud (ENS 2016-2017), únicamente el 9,2% de los encuestados declaró cumplir con esta recomendación.
Manejo y Tratamiento del ACV
Si usted, un familiar o un conocido presenta en forma súbita síntomas focales neurológicos, como hablar con dificultad, pierde la fuerza o sensibilidad de un lado del cuerpo, disminuye la visión o el equilibrio, podría tratarse de un accidente cerebrovascular y debe consultar lo más precozmente ya que es una patología tiempo dependiente, y mientras antes se diagnostica, el pronóstico es mejor. Cuidarse no cuesta tanto y podemos evitar grandes problemas.
La atención es de urgencia, comenzando con una evaluación inicial y ABC. Corregir hipoglicemia o hiperglicemia y solicitar exámenes. Se debe mantener la presión arterial sobre 120/90 mmHg y bajo 220/120 mmHg, saturación mayor a 93% y temperatura menor a 37°C durante evaluación y eventual traslado. Hidratar con suero fisiológico al 9%. Evitar la administración de soluciones hipotónicas o glucosadas, heparina, antiagregantes plaquetarios y fibrinolíticos.
Se debe hospitalizar a todos los pacientes con ACV agudo o TIA de alto riesgo de recurrencia, idealmente en Unidad de Tratamiento de ACV (UTAC). La atención hospitalaria debe contar con un equipo interdisciplinario especializado en ACV y neuro-rehabilitación.
A todo paciente hospitalizado se debe realizar evaluación y monitoreo de: signos vitales, estado de conciencia (Esc. Glasgow), estado neurológico (Esc. NIHSS), deglución, riesgo de TvP y de caídas.
Luego de la confirmación diagnóstica de un ACV Isquémico, administrar Aspirina 250 mg vía oral antes de las 48 horas desde el inicio de los síntomas, excepto a quienes se realizará trombolisis. Son candidatos a trombolisis intravenosa con rTPA los pacientes con menos de 4,5 horas de evolución. En los pacientes con 4,5 a 6 horas de evolución y arteria demostradamente ocluida o con fracaso con rTPA, se debe realizar trombolisis intraarterial con fibrinolíticos o trombectomía mecánica.
En el caso de AIT, donde no se observa lesión isquémica aguda con neuroimágenes, el manejo es similar: diagnóstico, inicio precoz del tratamiento antitrombótico, antihipertensivo y estatinas, estudio cardiaco y vascular.
Las complicaciones neurológicas más comunes son: transformación hemorrágica, edema y efecto masa, hidrocefalia y crisis convulsivas. En el manejo de edema, se recomienda la craniectomía descompresiva. El uso de anticonvulsivantes debe ser de acuerdo a las indicaciones habituales. Se debe evitar el uso de corticoides, heparina, hemodilución, vasodilatadores como pentoxifilina, sedantes e inhibidores gabaérgicos.
Las complicaciones médicas a considerar son: fiebre, hiperglicemia, hipo e hipertensión, hipoxemia, hiponatremia. Evitar el uso de metamizol, nifedipino e hipotermia rutinaria. En el caso de PA mayor a 220/120, se recomienda utilizar captopril.
El objetivo es detectar causas cardiacas o de grandes arterias, determinar el riesgo de recurrencia e indicar tratamiento preventivo. Se recomienda realizar ECG, ecocargiograma TT o TE y estudio vascular de vasos extra e intracraneales con angio-CT, angio-RNM, ecodoppler color carotidea, doppler transcraneal y angiograma SD; además de otros exámenes hematológicos, bioquímicos e inmunológicos. La realización de exámenes debe ser precoz, pero no debe retrasar el tratamiento. La elección del examen dependerá de la condición clínica del paciente, la sospecha clínica y la disponibilidad de cada centro.
Se debe realizar recomendaciones específicas respecto al estilo de vida del paciente, para reducir la recurrencia de ACV: reducir el tabaquismo, consumo de alcohol, el peso corporal y aumentar la actividad física.
Se debe realizar un control de los factores de riesgo una vez dado de alta. La periodicidad de controles estará determinada por características de cada paciente. La rehabilitación debe tener un enfoque integral e interdisciplinario, y su inicio debe ser lo más precoz e intensiva posible (desde las primeras 24 horas, mínimo 45-60 min/5 veces por semana). La severidad, edad, factores personales y ambientales son predictores de la recuperación funcionales y determinan las necesidades terapéuticas y recursos para la rehabilitación.
El equipo de rehabilitación ACV hospitalario debe incorporar enfermera, médico fisiatra, fonoaudiólogo, kinesiólogo, terapeuta ocupacional, neurólogo, nutricionista, asistente social, psicólogo y otros. Debe incluirse al cuidador y a la familia del paciente. Se recomienda mantener la rehabilitación por lo menos 6 meses.
Estadísticas y Carga de la Enfermedad
Las enfermedades cardiovasculares son actualmente una de las principales causas de muerte en países desarrollados y en vías de desarrollo, representando el 31% de todas las muertes a nivel mundial, con casi 18 millones de fallecimientos debido a enfermedades cardiovasculares en 2016. En el caso de Chile, las estimaciones del último estudio mundial de carga de enfermedad encontraron que la principal causa de muerte en el año 2019 fue la cardiopatía isquémica, representando 10,6% del total de las muertes, seguido por el accidente cerebrovascular con el 5,7%. Asimismo, la calidad de vida de los pacientes que han sufrido un evento cardiovascular se ve disminuida de forma crónica, y las medidas de prevención secundaria (una vez que aparece el evento) suponen un alto coste para los sistemas de salud.
El accidente cerebrovascular constituye la segunda causa de muerte y la primera de discapacidad en el país.
| Causa de Muerte | Porcentaje del Total de Muertes (Chile, 2019) |
|---|---|
| Cardiopatía Isquémica | 10,6% |
| Accidente Cerebrovascular | 5,7% |
Es un importante problema de salud pública en Chile. Genera una significativa carga de enfermedad por años de vida saludables perdidos por discapacidad (sobre todo en mayores de 60 años) y muerte prematura. Dirigida a orientar el Diagnóstico y manejo de las personas mayores de 15 años que sufren un ACV isquémico agudo o un ataque isquémico transitorio AIT.
Descartar hipo/hiperglicemia en menores de 45 años y consumo de sustancias (cocaína) en pacientes jóvenes. Se pueden usar escalas de Cincinnati o de Los Ángeles para predecir probabilidad de ACV. La evaluación inicial debe hacerse sin demora. Tiempo es cerebro; la isquemia cerebral es irreversible después de unas horas.
Episodio #1744 Después De Un Derrame Cerebral
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