La Alimentación de los Osos Polares: Un Desafío en el Ártico Cambiante

Los osos polares se han convertido en un ícono del movimiento contra el cambio climático. Estos majestuosos animales, oriundos del Ártico, se encuentran en regiones de Rusia, Estados Unidos, Noruega, Groenlandia y Canadá, donde habita casi dos tercios de la población global de esta especie. Sin embargo, su supervivencia está cada vez más amenazada por la pérdida de su hábitat natural y los cambios en su alimentación.

Oso polar en un bloque de hielo

Características del Oso Polar

Contrariamente a lo que parece, el oso polar tiene la piel negra. Lo que se ve blanco es su tupido pelaje, transparente, de entre 2,5 y 5 centímetros. Esto, sumado a una capa aislante de grasa, ayuda a mantener el calor de su cuerpo.

La Dieta del Oso Polar

Los osos polares necesitan grasa para sobrevivir. Por lo general la obtienen de focas que cazan en primavera y verano, época en que deben aprovechar de comer todo lo posible para almacenar energía para el invierno. Pero necesitan el hielo como plataforma para la cacería. Estos animales pasan gran parte de su tiempo sobre el hielo, desde donde cazan. En efecto, los osos polares, una especie vulnerable, dependen del hielo marino para muchos aspectos vitales: por ejemplo, cuando lo usan como plataforma para cazar focas, pero también para movimientos estacionales extensos, apareamiento y hasta destete materno.

Oso polar cazando focas

BESTIAS DEL ÁRTICO -- EL OSO POLAR cazando focas -- EDUCACIÓN ANIMAL

Amenazas a la Alimentación y Supervivencia

La escasez de alimento puede hacer caer las tasas de nacimiento de los osos polares, y los cachorros pueden morir si sus madres carecen de la grasa suficiente durante la lactancia. Así como el calentamiento del Ártico (y la Antártida) tiene impacto sobre el nivel del mar, también afecta a especies que viven en esos hábitats, alterando su alimentación, comportamiento y reproducción, lo que redunda en una amenaza para su propia supervivencia.

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La conocida disminución del hielo debido al cambio climático ha tenido un claro impacto en la capacidad de los osos polares para alimentarse y sobrevivir. Pero si no hay suficiente hielo marino, las focas no pueden arrastrarse sobre el hielo, y los osos polares no pueden seguir alimentándose.

Impacto del Calentamiento Global

Según lo que Kristin L. Laidre, Stephen Atkinson y otros indican en su artículo, publicado en Ecological Applications de la ESA, “en el caso del oso polar (Ursus maritimus), la disminución del hielo marino del Ártico reduce el acceso a las presas y alarga los períodos estacionales de ayuno”. Con la pérdida gradual de su hábitat natural, los osos polares se están acercando cada vez más a poblados. Algunos se adentran en asentamientos en la zona de la Bahía Hudson, en busca de alimentos. Generalmente se trata de osos jóvenes, inexpertos en la caza, o de madres con cachorros.

Pasan hambre por períodos cada vez más largos, son más flacos y tienen menos cachorros. Estas son algunas de las características actuales de los osos polares que arrojó un estudio de la Sociedad Ecológica de Norteamérica (ESA en inglés), que estableció un vínculo entre la pérdida de hielo marino a raíz del calentamiento global y los cambios en el uso del hábitat, la condición corporal y la reproducción. Los osos polares son figuras icónicas del cambio climático y, a la vez, indicadores tempranos de la crisis que enfrenta la humanidad debido a la matriz productiva, de consumo y circulación del capitalismo, una maquinaria voraz de emisiones de gases de efecto invernadero, saqueo y destrucción de la biodiversidad del sistema terrestre.

Estudio de la ESA en la Bahía de Baffin

Con el foco puesto en iniciativas para la conservación de los osos polares, el estudio de la ESA, realizado a partir de imágenes satelitales de estos animales adultos en la bahía de Baffin, entre Groenlandia y Canadá, mostró que, si se compara la década del 2000 con la del 90, los osos pasan treinta días más en la tierra (un total de noventa). ¿Qué lo explica? Para la ESA esto está “estrechamente relacionado con los cambios en la ruptura del hielo marino en primavera y la formación de hielo marino en otoño”. Cuanto más temprana y mayor sea la duración del período sin hielo, menor será la cantidad de cachorros de oso polar en el Ártico.

Oso polar en la bahía de Baffin

La ESA agrega un dato alarmante: las camadas de dos cachorros, anteriormente la norma, podrían desaparecer de la bahía de Baffin si persiste la pérdida de hielo marino. Como consecuencia de esto, es cada vez más común ver en la tierra a osos polares estresados nutricionalmente, lo que genera situaciones de conflicto en aumento entre humanos y osos, con la aparición de especímenes en zonas residenciales.

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A su vez, los investigadores establecieron un ranking de condiciones corporales de los osos de 1 (delgado) a 3 (grasa, un ítem fundamental para mantenerlos calientes). Los osos considerados con grasa no llegaron ni a cincuenta en un estudio que abarcó a más de trescientos cincuenta. En general, su condición corporal mejora durante la primavera y principios del verano, cuando las focas jóvenes son abundantes y vulnerables a la depredación. Pero a fines del verano y en otoño, cuando el hielo marino alcanza un mínimo en todo el Ártico, sobreviene un período de escasez de alimentos.

El pronóstico para la supervivencia de los osos polares es reservado, habida cuenta de que Groenlandia perdió 3,8 billones de toneladas de hielo desde 1992. Las ilustraciones sobre el calentamiento global reflejan la realidad de los osos polares. Mucho antes de que existiesen las marchas masivas contra la crisis climática a nivel mundial, la imagen de osos polares debilitados, sobre plataformas de hielo cada vez más pequeñas, era un símbolo de uno de sus efectos más brutales, el calentamiento global, que como ya explicamos se produce a causa de la emisión descontrolada e industrial de gases de efecto invernadero a la atmósfera.

Adaptación y Comportamiento

Al igual que ocurre con todos los depredadores ubicados en la parte superior de la cadena alimentaria, los osos polares tienen una baja tasa de reproducción. Uno o dos cachorros nacen en pleno invierno y se quedan con su madre durante dos años. Por ello, las hembras se reproducen sólo cada tres años, y los osos no se reproducen hasta que tienen cinco o seis años.Posteriormente, desde fines del otoño hasta la primavera ártica, las madres y sus cachorros se refugian en ventisqueros en tierra o en hielo. Llegado el momento emergen de sus guaridas para cazar focas en el hielo marino flotante.

Es lo que está ocurriendo en el ártico: las mediciones señalan que al final del verano, la región había alcanzado el octavo punto más bajo desde que se tienen registros. Su extensión alcanzó su menor cifra anual en septiembre, con 4,64 millones de kilómetros cuadrados.Y aunque estos mínimos se alcanzan todos los años en la misma época, científicos afirman que ha habido una dramática disminución de las plataformas de hielo al menos desde la década de los 70. Es por ello que los osos han tenido que adaptarse, o morir.

Canibalismo

Que el canibalismo existe en el mundo animal no es un secreto. Ocurre en hipopótamos, salamandras, osos perezosos y varias otras especies. Sin embargo, hace algunos años los científicos comenzaron a notar que los osos polares también estaban teniendo ese comportamiento, sin llegar a determinan la razón.

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Los primeros indicios llegaron en 2011, cuando un fotógrafo dio cuenta de un oso polar adulto arrastrando el cuerpo de un cachorro que acababa de matar en medio del hielo marino del Ártico. Poco a poco en número de avistamientos fue en aumento, hasta que un estudio aseguró que esto se repetía particularmente en sitios donde los osos polares se encontraban atrapados en tierra, completamente privados de alimentos durante largos períodos de tiempo debido a la pérdida de hielo marino, como resultado del cambio climático.

Es por ello que ante la falta de focas, no dudarían en buscar otras fuentes de alimentos, incluso de su propia especie. En el estudio, los osos estaban en muy buenas condiciones corporales, por lo que se observó que los ejemplares sin problemas de alimento no se arriesgaban a atacar a otro oso sólo por comida. Vale decir, claramente era por necesidad, no por gusto.

El Factor Humano

En diciembre de 2018, una tranquila y remota comunidad de 2 mil personas en un archipiélago ruso denunció hacer sido víctima de una invasión de más de 50 osos polares, quienes llegaron a instalaciones militares, oficinas y casas particulares. El hecho generó grandes problemas porque las personas no podían salir de sus casas por temor a ataques, y las autoridades locales no sabían cómo ahuyentar a los animales sin dañarlos, debido a que se consideran una especie en peligro de extinción. Además, los osos polares incluso habían aprendido a ignorar las señales que buscaban mantenerlos alejados, como sirenas y alarmas.

Y todo este comportamiento tenía un factor en común: el hielo se está acabando, y los osos no tenían qué comer. Así, comenzaron a buscar fuentes alternativas de alimentos en los desechos humanos, aunque el problema radicaba en que la alimentación no era suficiente en términos de energía y grasas, algo que las focas, aves acuáticas y peces les entregaban en abundancia.

Aún así, el grave escenario que diariamente enfrentan los osos polares fue confirmado por Ilya Mordvintsev, experto del Instituto Severtsov de Ecología y Evolución de Moscú, quien declaró que indudablemente los osos tienen cada vez más problemas para encontrar su alimento. De acuerdo al científico, los ataques de los machos adultos a los cachorros de las hembras se está haciendo cada vez más frecuente.

Las razones, además del deshielo y el círculo que ello conlleva, tiene que ver con las personas que se encuentran trabajando en el Ártico, cada vez mayor en número. Entre ellos, investigadores del cambio climático, trabajadores de petroleras, y militares encargados de proteger instalaciones de petróleo y gas.

Día del Oso Polar

Cada 27 de febrero, se conmemora el día del oso polar, el rey del ártico que habita el continente blanco. Más que un blanco y peludo mamífero, el Ursus maritimus, o conocido globalmente como oso polar, supone un vital indicador del estado de salud de sus ecosistemas. Esta especie, conocida por su gran tamaño, puede pesar entre 352 y 680 kilogramos y medir de 2 a 3 metros. El carnívoro habita el medio polar y las zonas heladas del hemisferio Norte. La disminución de la capa de hielo afecta negativamente su dieta. Esto ha obligado a los osos polares a permanecer en pequeños espacios y muchas veces sin comida, dado que dependen del hielo marino para cazar focas. A las amenazas del polo Norte, se suman la intervención humana, la contaminación industrial y la extracción de petróleo.

Hace casi 50 años, la caza de osos polares no era fiscalizada. La principal causa era la alimentación de la comunidad esquimal (Iniut). El año 1976, el Acuerdo sobre la Conservación de los Osos Blancos fue ratificado por cinco países: Canadá, Dinamarca, Estados Unidos, Rusia y Noruega.

El tiempo de gestación de esta especie carnívora oscila ente los 195 y 265 días. La hembra da a luz, por lo general, a los gemelos, quienes viven un poco más de dos años con su madre, donde aprenden todo tipo de habilidades de supervivencia para el clima ártico.

Osos polares

Estudio de la Universidad de Toronto Scarborough

Investigadores de la Universidad de Toronto Scarborough han vinculado la disminución de la población de osos polares que viven en la bahía occidental de Hudson con la reducción del hielo marino debido al cambio climático. El equipo de investigación desarrolló un modelo que mostró que la disminución de la población es el resultado de que los osos polares no obtienen suficiente energía debido a la falta de alimentos debido a temporadas de caza más cortas.

"La pérdida de hielo marino significa que los osos pasan menos tiempo cazando focas y más tiempo ayunando en tierra", dijo Louise Archer, posdoctora de la Universidad de Toronto Scarborough y autora principal del estudio. "Esto afecta negativamente el equilibrio energético de los osos, lo que lleva a una menor reproducción, supervivencia de los cachorros y, en última instancia, disminución de la población".

Modelo Bioenergético

El modelo bioenergético que desarrollaron rastrea la energía que obtienen los osos polares de la caza de focas y la cantidad de energía que se necesita para crecer y luego reproducirse. El modelo es único porque sigue todo el ciclo de vida del oso, desde cachorro hasta la edad adulta, y luego lo compara con cuatro décadas de datos de la población de la bahía occidental de Hudson de 1979 a 2021.

Durante este tiempo, la población de osos polares en la región ha disminuido alrededor de un 50%. Los datos de seguimiento muestran que el tamaño promedio de los osos polares también está disminuyendo. La masa corporal de una hembra adulta ha disminuido en 39 kg y la de un cachorro de un año, en 26 kg en 37 años.

El modelo ayuda a proporcionar una correspondencia cercana con los datos de monitoreo, brindando una evaluación precisa de lo que está sucediendo dentro de la comunidad de osos polares y lo que seguirá sucediendo con las poblaciones de osos si el cambio climático, la pérdida de hielo marino y el déficit de energía continúan.

“Nuestro modelo va un paso más allá de decir que existe una correlación entre la disminución del hielo marino y la disminución de la población”, dijo Péter Molnár, profesor asociado del Departamento de Ciencias Biológicas de la Universidad de Toronto Scarborough. “Proporciona un mecanismo que muestra lo que sucede cuando hay menos hielo, menos tiempo para comer y menos energía en general. Cuando calculamos los números, obtenemos una coincidencia casi uno a uno con lo que estamos viendo en la vida real”.

Louise Archer

El equipo de investigación, que también incluye a personas del Ministerio de Medio Ambiente y Cambio Climático de Canadá, señaló que los cachorros de oso enfrentan los desafíos más duros del cambio climático. Archer afirmó que los períodos de caza más cortos dan como resultado que las osas madres produzcan menos leche, lo que reduce las posibilidades de que el cachorro sobreviva. Las tasas de supervivencia del cachorro se reducen si no pueden ganar suficiente peso durante su primer período de ayuno.

Las osas madres también están teniendo menos cachorros. Los datos de monitoreo muestran que el tamaño de las camadas de cachorros se ha reducido en un 11% en comparación con hace 40 años, y las osas madres mantienen a los cachorros con ellas durante más tiempo, ya que no son lo suficientemente fuertes para sobrevivir solos.

"Es bastante simple: la supervivencia de los cachorros afecta directamente la supervivencia de la población", dijo Archer.

La bahía occidental de Hudson se considera un indicador de las poblaciones de osos polares y, a medida que el Ártico se calienta cuatro veces más rápido que el promedio mundial, el equipo advierte que se están produciendo disminuciones similares en otras poblaciones de osos polares.

“Esta es una de las poblaciones de osos polares más australes y ha sido monitoreada durante mucho tiempo, por lo que tenemos muy buenos datos con los que trabajar”, dijo Molnár. “Hay muchas razones para creer que lo que está sucediendo con los osos polares en esta región también les sucederá a los osos polares en otras regiones, según las trayectorias proyectadas de pérdida de hielo marino. Este modelo básicamente describe su futuro”.

Región Cambio en el tamaño de la camada de cachorros
Bahía Occidental de Hudson Reducción del 11% en comparación con hace 40 años

Adaptación a Veranos Más Largos

Es poco probable que los osos polares se adapten a veranos más largos. Se ha especulado que los osos polares pueden adaptarse a las temporadas más largas sin hielo debido al calentamiento global, actuando como sus parientes los osos pardos: descansando o comiendo alimentos de tierra firme. Así, vieron cómo estos probaron diferentes estrategias para mantener las reservas de energía, incluido el descanso, la recolección de basura y la búsqueda de alimento. Sin embargo, casi todos perdieron peso rápidamente: en promedio alrededor de un kilo por día.

“Los osos polares no son osos pardos con batas blancas. No obstante, los osos polares machos adultos pueden alcanzar 3,3 metros de largo y pesar 680 kilos en comparación con los 2,70 metros y 360 kilos de los osos pardos. Querían ver qué comían y hacían los cazadores de hielo especializados durante el largo tiempo que permanecían en tierra cuando su presa preferida, las focas, estaba fuera de su alcance.

Muchos de los osos polares machos adultos simplemente se tumban para conservar energía, quemando calorías a un ritmo similar al de la hibernación. En total, los investigadores encontraron un rango cinco veces mayor en el gasto de energía desde un hombre adulto que descansaba el 98% del tiempo hasta el más activo que recorría 330 kilómetros (205 millas). Algunas hembras adultas pasaban hasta el 40% de su tiempo buscando comida. Sin embargo, toda esa actividad no dio sus frutos.

El estudio se centró en la extensión más meridional de la zona de distribución de los osos polares en el oeste de la Bahía de Hudson, donde el calentamiento climático probablemente esté afectando a los osos a un ritmo más rápido que otras regiones árticas. La población de osos polares en la zona ya ha disminuido aproximadamente un 30% desde 1987. Por otra parte, los investigadores apuntan a que como los osos polares se ven obligados a llegar a tierra antes, se reduce el período en el que normalmente adquieren la mayor parte de la energía que necesitan para sobrevivir.

Metabolismo y Demanda Energética

Los osos polares no encuentran suficientes focas para saciarse, un problema que irá en aumento a causa del cambio climático, según un estudio publicado esta semana por la revista Science sobre el metabolismo de estos animales.

"Hemos encontrado que los osos polares tienen mucha más demanda energética y, por lo mismo, necesitan cazar muchas más focas", explica Anthony Pagano, biólogo de la Universidad de Santa Cruz en California y autor principal de la investigación.

Los científicos siguieron a nueve hembras en el mar de Beaufort, en el Océano Ártico, haciéndoles análisis de sangre periódicos y comparando su orina, y hallaron que su metabolismo era 1,6 veces más alto que en estimaciones previas.

El estudio se llevó a cabo "al principio del periodo entre abril y julio, cuando los osos polares cazan más activamente y almacenan la grasa que necesitan para subsistir todo el año", cuenta Pagano. En un intervalo de entre ocho y 11 días, "cuatro osas perdieron 10% o más de masa corporal" y "una osa no solo perdió sus reservas de grasa, sino también su musculatura" porque no lograron las suficientes presas para satisfacer su demanda energética.

Las hipótesis precedentes sobre el metabolismo de los osos polares estaban apoyadas en varias presuposiciones falsas como la teoría de que su gasto energético era mínimo porque su técnica de caza se basa principalmente en "sentarse y esperar".

Nuevas Fuentes de Alimento: Delfines

Por primera vez se ha visto a osos polares alimentándose de delfines en el Ártico, algo que podría ser consecuencia directa del cambio climático, según los científicos.

Durante investigaciones en el archipiélago noruego de Svalbard (Spitzberg), cuyos resultados acaban de publicarse en la revista Polar Research, Jon Aars, experto en osos polares del Instituto Polar Noruego, observó y fotografió en abril de 2014 un oso alimentándose de delfines de hocico blanco.

Estos cetáceos normalmente no forman parte de la alimentación de los osos polares que se se suelen nutrir principalmente de focas. “Es posible que aparezcan nuevas especies en la alimentación de los osos como consecuencia del cambio climático, ya que nuevas especies comienzan a desplazarse hacia el norte”, declaró Aars a la AFP.

Si esta especie de delfín frecuenta estas aguas septentrionales durante el verano cuando la banquisa (hielo marino) se funde, es más raro que sea vista en invierno o primavera, sesiones donde el mar está generalmente cubierto de hielo.

Pero, según los investigadores noruegos, el progresivo deshielo durante el invierno en la región en los últimos años ha podido atraer a los delfines, atrapados por la repentina aparición de banquisa en abril.

Según Aars, el oso capturó probablemente a los delfines cuando estos salieron a la superficie para respirar a través de un pequeño hueco en el hielo. “Incluso si vieron al oso, los delfines no tenían otra opción”, añade.

El oso, un viejo macho visiblemente hambriento, devoró uno de los dos cetáceos y sepultó al otro bajo la nieve, otro fenómeno visto muy pocas veces. “Creemos que intentó cubrir al delfín de nieve con la esperanza de que no lo encontraran otros osos, zorros o pájaros, y poder así comérselo uno o dos días después, una vez digerido el primero”, avanzó Aars.

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